¿Quién será el técnico que pueda diseñar el futuro del fútbol argentino?
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¿Quién será el técnico que pueda diseñar el futuro del fútbol argentino?

Mientras en AFA anuncian que en diciembre habrá técnico de la selección, y Tapia amplía la lista de candidatos a nombres imposibles, el triunfo con Guatemala no debe tomarse en serio.

Por supuesto que el cambio generacional se imponía, claro que nos gusta ver a los pibes de nuestra liga jugar por la Argentina, pero creo que debemos encuadrar el partido desde la dimensión del rival.

Todos coincidimos en que la selección necesita edificarse desde la frescura, reconocerse modesta, organizarse desde esa humildad, despojada de deudas pasadas. Y el punto de partida de este diagnóstico será admitir que no contamos con las calidades de las generaciones pasadas.

¿Y Messi? debe estar enojado con nosotros tanto como muchos futboleros seguimos decepcionados con él por el mal Mundial que jugó. Este es un tiempo para que se libere y retorne cuando hayamos encontrado un equipo que le permita disfrutar un poco el viaje. Asumiendo los riesgos de nuevas odiseas.

Los candidatos para dirigir a la selección, según declaró en la semana el presidente de la AFA son Simeone, Gallardo, Pochettino y Martino. Si bien estos nombres puedan resultar naturales, sabemos que podrán ser mencionados pero algunos de ellos ni por asomo ven en su horizonte llegar a la selección.

  • A Simeone lo puede el desafío de competir en las alturas con el Atlético, y de sentarse a la mesa de los técnicos más influyentes del fútbol actual.
  • A Gallardo lo aleja la actual conducción de AFA. Ni siquiera con la ilusión de persuadirlo, nombrándole a Donofrio secretario de selecciones, esta dirigencia conseguirá la aceptación del Muñeco.
  • Los planes de Pochettino tampoco coinciden con los deseos de los dirigentes argentinos, sus proyectos profesiones y personales afincan en Europa.
  • Sin tener certezas de que internamente necesite otra oportunidad, Martino aparece como el candidato al alcance de Tapia. Siempre sostuvieron una fluida relación en tiempos que lo obligaron poco menos que a huir al entrenador rosarino. “Nunca se debió haber ido” confían en Ezeiza, entendiendo que su obra quedó inconclusa, o que él puede diseñar el futuro. Sin tiempo que perder. Y dándole verdadero sentido a la palabra proyecto.