Un jugador sustituido no puede volver a ingresar a la cancha y cualquier otro compañero puede tomar la posición de arquero, siempre y cuando se lo comunique al árbitro.
La vestimenta incluye un protocolo permitido por la FIFA que admite una serie de accesorios compuesta por: canilleras, la camiseta, el short, medias de fútbol y botines. Si se usa ropa interior, esta debe tener el color principal de las mangas de la camiseta.
Las canilleras o “espinilleras” deben ser de material de caucho, plástico o similar, apropiado para ofrecer la protección adecuada. Estas deben estar cubiertas por las medias. Los dos equipos llevarán colores y diseños que los diferencien entre sí, y lo mismo aplicará para el árbitro y sus asistentes. Los arqueros también deben diferenciarse del resto de los jugadores de su equipo.
Reglas del fútbol en el campo de juego
El campo de juego debe cumplir con ciertas particularidades que, en el plano informal, por supuesto que podrían obviarse. Algunas de ellas son:
- Debe ser de forma rectangular
- Debe contar con un mínimo de 100 metros de longitud y un máximo de 110
- Las medidas de ancho son de un mínimo de 64 metros y un máximo de 75
- La cancha debe estar dividida en dos mitades y estar marcada con líneas para demarcar las zonas
- Las superficies del terreno pueden ser naturales o artificiales, dependiendo del reglamento específico de la competición particular que contiene al partido
- Se deberá trazar un área de meta, con dos líneas perpendiculares a la línea de meta
- Al centro del rectángulo se marcará un punto penal, que se ocupará para colocar la pelota cuando haya una falta dentro del área
La pelota: el elemento fundamental
Aunque en el plano informal la pelota no tiene ningún tipo de requisito básico fundamental, en las reglas del fútbol aprobadas por la FIFA sí hay ciertas especificaciones que debe cumplir para poder dar inicio al juego.
La pelota debe ser esférica y estar elaborada en cuero u otro material adecuado y similar en cuanto a resistencia. Debe tener una circunferencia no superior a los 70 centímetros, ni tampoco inferior a los 68.
Su peso no debe superar los 450 gramos, ni estar por debajo de los 410 al comienzo del partido. Su presión será equivalente a 0,6-1,1 atmósferas al nivel del mar. Parece increíble, pero todas estas características, medidas y especificaciones técnicas aplican a que el partido sea justo y adecuado.
Los tiempos de juego
Un partido tradicional se divide en dos tiempos: cada uno cuenta con una duración de 45 minutos, más un posible tiempo adicional que el árbitro puede agregar al final del juego. En algunas ocasiones, cuando se presenta un desempate, se pueden agregar dos tiempos de 15 minutos cada uno, y si no se consigue desempatar de ese modo se procede a la instancia de penales.
El inicio del partido se da junto al saque de salida, que es la misma modalidad que se adopta para continuarlo cuando se interrumpe, luego de un gol o para comenzar el segundo tiempo.
El saque de arco se concede cuando la pelota atraviesa completamente la línea de arco por parte de un jugador contrario, y el penal es un tiro que el árbitro otorga a un jugador cuando alguien en el equipo contrario comete alguna de las diez infracciones que marca la FIFA (la más común es cometer una falta dentro del área grande).
Las tarjetas del árbitro: ¿Cuándo corresponde cada una?
La figura del árbitro central es la de aquel reconocido personaje que tiene como función lograr que se cumplan todas las reglas del fútbol. Sus decisiones dentro del partido son inapelables.
El árbitro cuenta con asistentes que, si por alguna razón son requeridos por su persona, (como no darse cuenta de algún fuera de lugar o sufrir algún inconveniente físico), están habilitados a levantar la bandera para detener la jugada o anular un gol.
Las tarjetas dependen del nivel de gravedad de la falta. Pueden ser amarillas o rojas. Las amarillas multan acciones menores y las rojas pueden directamente representar una expulsión y sanción al jugador. Cuando se acumulan dos amarillas se equivale a una roja, aunque esta última puede levantarse directamente frente a una falta muy grave.