Lo que parecía bajarle la tensión a una negociación compleja, detonó en un conflicto que no sabemos como terminará. En Boca insisten con renovarle por 1 año porque desconocen en qué nivel retornará el jugador de 36 años tras esta inactividad.
Pretenden en todo caso que sea el propio Carlitos quién decida no seguir en el club, y no justamente que Boca resuelva la partida del ídolo. Y con más argumentos para obrar de ese modo, desde la prédica de Ameal que su gestión trata bien a los ídolos, en oposición a las maneras que utilizó Angelici para con Riquelme.
Aflora en estas horas un nuevo mensaje en las redes del Patrón Bermúdez encuadrando este cambio de estrategia de Tévez en medio de una interna política del club que no pareciera calmar ni el título reciente ni la pandemia.
Esta claro que el gesto de Tévez no fue ni auténtico ni espontáneo, si no como consecuencia de una oferta económica insuficiente. El gesto caritativo (siempre elogiable) tuvo otras intenciones. Nadie cree que Tevez lo hace con un efecto altruista que lo habrá tenido muchas veces. Esa vez la idea es provocarlos. Exponer a quienes conducen el fútbol de Boca al demostrarles que amedrentar por los medios no es la manera para negociar un contrato tan controvertido. Y eso debe ser un aprendizaje para el departamento de fútbol de Boca...
Debieron advertir que detrás del caso Tevez reaparecía la grieta en un club que, ni en pandemia y disfrutando del título, logra tener paz.