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River y Boca empiezan a transitar el camino de semis con un ojo en una final que todos (menos ellos) quieren

por Hugo Balassone | 23 de octubre de 2018 - 06:32
River y Boca empiezan a transitar el camino de semis con un ojo en una final que todos (menos ellos) quieren

Me cuesta entender que resulte genuino el deseo puertas para adentro, tanto en River como en Boca, de enfrentarse en una posible final de la Copa Libertadores. Los daños para quien la pierda serán devastadores por mucho tiempo. Uno, River, porque se muestra como el astuto estratega de los últimos duelos, pero asumiría todos los riesgos de dilapidar esta hegemonía. Y otro, Boca, porque quedaría marcado dentro de una era de derrotas frente a su rival de siempre que podrían tener un fuerte peso histórico. En consecuencia, ante tanto morbo, todo el mundo que sienta el fútbol desde Boca y River tendrá preferencia por evitar ese duelo en una definición de Libertadores.

Gallardo promete que veremos a un River avasallante frente a Gremio. Es que sobre todo en el Monumental, River impuso condiciones para someterlo a Racing, y encontró en la eficacia la manera de eliminar a Independiente. Esa capacidad de adecuarse a lo que el partido reclama lo convierte en un equipo muy versátil. Y dispone de mediocampistas muy dinámicos y desequilibrantes: Nacho Fernández, Exequiel Palacios y Pity Martínez. Y otro que irrumpe en los partidos con una zurda prodigiosa como Juanfer Quintero. La energía de Borré y la categoría para resolver de Scocco han postergado los esfuerzos en lo táctico con poco poder de fuego de Pratto.

Boca recibirá al líder del torneo brasileño, Palmeiras, que ostenta un ataque vigoroso con Dudú, William y Borja.

En la serie con Cruzeiro, Barros Schelotto supo adaptar su equipo a un sistema que le otorgó mayor seguridad defensiva. Se sabe que, si bien a Boca le cuesta afianzar una idea, dispone de tanta jerarquía individual de mitad de cancha hacia adelante que estos son capaces de ponerlo al Xeneize en la final.

En la serie con Cruzeiro, Barros Schelotto supo adaptar su equipo a un sistema que le otorgó mayor seguridad defensiva. Se sabe que, si bien a Boca le cuesta afianzar una idea, dispone de tanta jerarquía individual de mitad de cancha hacia adelante que estos son capaces de ponerlo al Xeneize en la final.

El interrogante mayor del Mellizo será si arranca con Mauro Zárate o el colombiano Villa. Quedan relegados en este equipo nombres históricos como Tevez y Gago. Wanchope Ábila ha postergado a Benedetto, y Cardona corre desde atrás ante la funcionalidad de Nández.

Arrancan las semifinales de la Libertadores, cruces de los más poderosos de la Argentina con dos pesos pesados de Brasil. Tanto Gremio como Palmeiras serán obstáculos muy rigurosos que, si River y Boca deciden visualizar más allá, estarán pecando de mirarse el ombligo.

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