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En vísperas de Navidad, Boca eligió a Alfaro

por Hugo Balassone | 23 de diciembre de 2018 - 09:36
En vísperas de Navidad, Boca eligió a Alfaro

Gustavo Alfaro es el elegido por Boca. Lo obligaron a romper con Huracán. Lo expusieron ante palabras expresadas hace días que lo convertían en un ser que no parecía pertenecer, por su lógica, a nuestro fútbol. Alfaro, con su decencia y su docencia, es de acá. Igual a todos. Los valores éticos de un laburante pueden confundirse cuando te busca nada menos que Boca. En todo caso, lo juzgable para con el próximo técnico de Boca será su incongruencia entre lo que profesa y hace. No será el primero, ni el último.

El tema es por qué Boca se interesa en un técnico con trabajo, provocando estos trastornos en un ecosistema que lo tiene siempre como depredador. ¿Hacía falta Boca? Si Alfaro no estaba dentro de sus prioridades, y hace días la dirigencia fijaba como postura ante el deseo por Heinze no “robarle el técnico” a ningún club. Esta en la naturaleza de Boca. Su voracidad rompe con todos los valores y corrompe lo de los demás.

En el comienzo de la gestión, Nicolas Burdisso buscó a alguien con experiencia, más allá de profundizar en estilos. Es fácil de apreciar que Pekerman no tiene en su búsqueda parecidos a Mohamed, ni mucho menos a Lechuga Alfaro.

Boca buscó un canciller más que un técnico. Alguien que pueda transmitir calma. La misma que irradia también Burdisso. Año de elecciones y River en el trono son suficientes motivos para perder el control con rapidez. Los desafíos de Alfaro pasarán por gestionar a grandes figuras, y quitarse la etiqueta de “defensivo”. Otro de los grandes retos que deberá afrontar será potenciar a Tevez. Con éste en plenitud, el liderazgo podría recaer sobre él, sino podría ser un problema adicional.

Respecto de lo táctico, y advirtiendo que nunca en su carrera gestionó tanta abundancia, sus equipos priorizan la rigidez táctica, se solventan en la solidez y suelen ser muy estructurados para atacar. Alguna vez confesó en la intimidad, que el día que dispusiera de abundancia en un plantel no dudaría en ser más ambicioso. Habrá, en vísperas de Navidad, un gran dilema interior en Alfaro, conservar su esencia o romper con los prejuicios. Y sobre todo, demostrar que no solo se llega a Boca por corrección y buenos modales.

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