Asimismo, destacó cuál es la situación carcerlaria: “Se vive de manera hacinada y así es mucho más difícil mantener la distancia y separación que nos obliga, de la cual estoy de acuerdo. Además, si el personal médico evalúa que la persona está dentro del grupo de riesgo o está en una situación muy complicada de salud y de vida, a la hora de pensar la prisión domiciliaria, nosotros tenemos que verificar eso y decidir, nada más".
"Nosotros tenemos que concentrar eso y visualizar que, a través de la tobillera, se garantice la seguridad para el vecino y medie como control que debe tener”, agregó.
En tanto, sobre si está disponible la cantidad suficiente de tobilleras electrónicas para todos los presos que reciban el beneficio de la prisión domiciliaria, señaló que ese punto “es muy difícil de contestar. En nuestro caso, se informa la decisión al juzgado de primera instancia. A su vez, éste se comunica con el Ministerio de Justicia y son ellos quienes dirán si los hay”.
También, descartó que sean 1.000 los presos que sean liberados, entre el sistema nacional y federal: “No creo que, a nivel nacional, lleguen a alcanzar los 200. En mi sala son menos de una docena los que están en evaluación. Por ende no creo que estemos alcanzando esa cifra”.