La abogada piensa ir a Comodoro Py y presentar el mismo pedido ante el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi.
El episodio tiene dos planos de lectura. Por un lado, la resistencia de la cultura judicial a volver sobre sus pasos, pero también exhibe el temor a revisar el pasado.
Jueces y fiscales saben que, si aquel expediente se reabre, es altamente probable que se desate una dinámica incontrolable. Son muchas las causas cerradas bajo el mismo paraguas que el enriquecimiento del matrimonio “K”.
Los magistrados también recuerdan que el mecanismo de la cosa juzgada írrita permitió el “descongelamiento” de muchas causas vinculadas al terrorismo de Estado que fueron iluminadas con la Constitución, recién tras la declaración de nulidad de las leyes de Obediencia y Punto Final, en el primer quinquenio de este siglo.