El juez Villena rechazó el habeas corpus pero admitió que D’Alessio no podía estar alojado en las condiciones que denunciaba (y que habían sido constatadas por la Procuración Penitenciaria) ni tampoco en un hábitat en el corriera riesgo su seguridad por tensiones con otros detenidos.
Entonces, ordenó su traslado a un pabellón de presos de buena conducta y baja conflictividad.
D’Alessio aspiraba a que el habeas corpus derivara en una orden de prisión domiciliaria, habida cuenta que –según explicó su esposa en el recurso- no había ningún lugar seguro dentro de los penales que dependen del servicio penitenciario.
Pero esa aspiración fue desestimada.