En principio son irritantes, pueden producir tos, aumento del asma, y algunos dolores de garganta. Borrajo advierte que es un terreno peligroso: "No sabemos exactamente qué pasa a largo plazo porque necesitamos pacientes que lleven 15 o 20 años fumando para ver el daño".
Por otro lado, la profesional alerta sobre el consumo en los más chicos. "No es claro el nivel de adicción pero, si contienen nicotina, es alto y además la mayoría sigue usando las dos cosas, el electrónico y el común". Además, y sobre todo, lo que entra a la Argentina no tiene control alguno de agencias de calidad.
En los Estados Unidos, esta semana se reavivó la alerta tras dos nuevas muertes por el uso de cigarrillos electrónicos. Son 5 en total y las últimas tres muertes ocurrieron en Indiana, Los Ángeles y Minesota.
Los escáneres de pulmones de pacientes con enfermedad por el vapeo muestran lo que parece una neumonía viral o bacterial grave.