Tras el hallazgo, la fiscal Luisina Paponi, del Ministerio Público de la Acusación (MPA), se trasladó hasta el lugar junto con peritos del gabinete criminalístico para supervisar las primeras diligencias.
Posteriormente, el cuerpo fue trasladado al Instituto Médico Legal de Rosario, donde se realizó la autopsia ordenada por la Justicia.
Aunque los estudios forenses aún no habían concluido, fueron los propios familiares quienes confirmaron la identidad de Gastón Montenegro al reconocer los tatuajes que presentaba el cuerpo. Horas después, la Fiscalía ratificó oficialmente la identificación.
La desaparición que movilizó a toda la región
Gastón Montenegro permanecía desaparecido desde la noche del 26 de junio. Según relató su madre, Carina Montenegro, el joven salió de su vivienda, ubicada sobre la calle San Salvador al 300, en Capitán Bermúdez, y nunca regresó.
Un allegado aseguró haberlo visto al día siguiente mientras caminaba en dirección a su casa, aunque desde ese momento se perdió todo contacto con él.
Ante la falta de noticias, la familia radicó la denuncia por averiguación de paradero y comenzó una intensa búsqueda que incluyó operativos policiales, rastrillajes y una fuerte difusión en redes sociales.
La hipótesis de un presunto secuestro sigue bajo investigación
Desde los primeros días de la investigación, los familiares sostuvieron una hipótesis que aún no fue descartada por la Justicia.
Según denunciaron, existía una grabación en la que se observaría a dos hombres armados obligando a Gastón Montenegro a subir a un automóvil contra su voluntad.
Ese elemento impulsó una serie de allanamientos en distintas localidades del sur de Santa Fe, entre ellas Rosario, Funes, Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán.
Los procedimientos fueron realizados por la Policía de Investigaciones y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), bajo las directivas de la fiscal Paponi.
Como resultado de esos operativos, cuatro personas fueron detenidas en una causa paralela relacionada con la comercialización de estupefacientes.Durante los allanamientos también se secuestraron armas de fuego, municiones, marihuana, teléfonos celulares, balanzas de precisión y otros elementos considerados de interés para la investigación.
Hasta el momento, sin embargo, las autoridades no confirmaron si esas detenciones tienen relación directa con la desaparición y posterior muerte del joven.
Con el hallazgo del cuerpo, la investigación ingresó en una nueva etapa. Los investigadores intentan reconstruir qué ocurrió durante los nueve días transcurridos entre la desaparición de Montenegro y el momento en que fue encontrado sin vida.
Para ello serán fundamentales los resultados de la autopsia, las pericias realizadas en el lugar del hallazgo y el análisis de teléfonos celulares, cámaras de seguridad y demás pruebas reunidas durante la investigación.
La Fiscalía mantiene bajo reserva varios aspectos del expediente para no entorpecer las tareas investigativas.
Entre los principales interrogantes que aún deben resolverse figuran la causa de la muerte, cuánto tiempo llevaba el cuerpo en el lugar donde fue hallado y si existió la participación de terceras personas.