El Amazonas es un “pulmón planetario” que produce el 28 % del oxígeno que necesitamos. Pero eso pasó a un segundo plano.
Están afectados unos 23.600 km2 por el fuego. Son 118 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires.
Bolsonaro ahora quedó como un villano planetario. El mundo parece olvidar que en junio de 2017, Donald Trump se retiró del acuerdo de París que promovía medidas concretas contra el efecto invernadero. Estados Unidos es el segundo emisor mundial de contaminantes.
El primero, China, no lo hace mucho mejor. Aumentó su contribución a la polución ambiental en un 50% en 9 años.
Desde la cumbre del G7, el presidente de Francia, Emmanuel Macron puso el grito en el cielo. Aunque los 32 países más desarrollados del planeta son responsables del 80% de las emisiones de gases contaminantes.
Pero por el momento, le da pie para amenazar con no cumplir el acuerdo UE/Mercosur, tan resistido por productores franceses. El altruismo ecológico tapa todo.
Vía Twitter, Bolsonaro escribió: "Muchas gracias a decenas de jefes de Estado que me han escuchado y nos ayudaron a superar una crisis que solo interesaba a quienes quieren debilitar a Brasil!”.
Solo falta que el Amazonas se entere y deje de arder.