Unas 60.000 personas en varios países recibieron vacunas experimentales chinas de COVID-19 en el marco de cuatro ensayos clínicos. La buena noticias es que ninguno de los voluntarios experimentó efectos adversos.

Unas 60.000 personas en varios países recibieron vacunas experimentales chinas de COVID-19 en el marco de cuatro ensayos clínicos. La buena noticias es que ninguno de los voluntarios experimentó efectos adversos.
Si bien China dio origen a la pandemia de COVID-19, actualmente se encuentra entre los países con la investigación más avanzada de una posible vacuna. La fase 3 es la etapa de pruebas en seres humanos, fundamental para poder pasar a la etapa de lanzamiento al mercado para su distribución masiva.
"Los ensayos clínicos de la fase 3 de las cuatro vacunas chinas están progresando", declaró a la prensa Tian Baoguo, miembro del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
La novedad es clave de cara a la carrera contra reloj para tener lo antes posible una vacuna contra el COVID-19. Además, es en la fase 3 cuando suelen ocurrir inconvenientes que generan demoras. De hecho, el laboratorio AstraZeneca interrumpió durante unas semanas las pruebas de la vacuna de Oxford porque dos personas tuvieron efectos adversos. Lo mismo ocurrió la semana pasada en Estados Unidos con Johnson & Johnson luego de que un voluntario sufrió una "enfermedad inexplicable".
La novedad es clave de cara a la carrera contra reloj para tener lo antes posible una vacuna contra el COVID-19. Además, es en la fase 3 cuando suelen ocurrir inconvenientes que generan demoras. De hecho, el laboratorio AstraZeneca interrumpió durante unas semanas las pruebas de la vacuna de Oxford porque dos personas tuvieron efectos adversos. Lo mismo ocurrió la semana pasada en Estados Unidos con Johnson & Johnson luego de que un voluntario sufrió una "enfermedad inexplicable".
Hasta ahora, ninguna vacuna en el mundo fue aprobada aún para su distribución comercial generalizada. Pero las autoridades chinas dieron "luz verde" al uso de emergencia de algunas de esas vacunas.
El presidente de la empresa estatal Grupo Nacional de Biotecnología de China (parte del gigante farmacéutico Sinopharm), Liu Jingzhen, aseguró que el conglomerado está listo para la producción en masa de la vacuna. El compromiso es que cuando finalicen las pruebas, tendrán la capacidad de fabricar más de 1.000 millones de dosis en 2021.