Distribuir productos en lata que llegan de China hasta Barcelona, costaba unos 3.000 euros en promedio. El aumento de combustibles hizo que por el mismo viaje se deba pagar hasta 15.000 euros. El consumidor tiene que pagar más, pero los camioneros no reciben un solo euro de aumento por su trabajo.
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Camiones circulan sin sus cargas por las autopistas madrileñas (Foto: Archivo)
Temor por el desabastecimiento
El aumento de los combustibles se tradujo en España en una mayor inflación y las protestas de los transportistas en inconvenientes para reponer la mercadería en varias comunidades del país. A tal punto que según el gerente general de la federación de Industrias de la alimentación, “la cadena alimentaria está más tensionada que en los peores momentos de la pandemia”.
Los productos que más escasean en los lineales de los supermercados son los de carácter perecedero. Los lácteos, aceites, huevos, harina, azúcar, frutas, verduras, carnes y pescados son ya difíciles de conseguir en varios puntos del país.
Otra de las cuestiones es el acopio de los bienes a consumir. Casi como ocurrió con el papel higiénico y el alcohol en la primera ola del coronavirus, allá por 2020.
“Hubo un acopio extraordinario durante el fin de semana, y la carencia de determinados productos se ha dejado sentir especialmente el lunes y martes en los establecimientos mayoristas, minoristas y en el canal de la hostelería”, explica Álvaro González, director general de la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA). Andalucía es una de las comunidades que más siente esta falta de reposición.
Un panorama similar es el que recogen las grandes cadenas de supermercados en España reunidas ACES: "Los acopios masivos y las compras compulsivas empeoran la situación", apunta su director, Aurelio del Pino.
Para peor, como la guerra se estira en el tiempo, hay un miedo real a que la situación se complique todavía más.
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Los camioneros no cargan la mercadería en los puertos (Foto: Gentileza "El País)
¿Una solución europea?
Desde Bruselas, las autoridades de la Unión Europea están trabajando en el problema. España es el país que primero nota esta situación de crisis con los combustibles y dificultades en las compras de mercaderías diarias, pero no es el único.
Por eso, la Europa de los 27 tiene en carpeta una primera medida: establecer una suerte de precio sostén o mínimo para el precio del petróleo y sus derivados. Una suerte de equilibrio entre el aumento de las últimas semanas y al mismo tiempo un precio que permita a los camioneros volver a cargar sus tanques y llevar las mercaderías al corazón de todas las ciudades.
Mientras tanto, este jueves, la ministra del transporte español ensayará por su parte un paliativo. Un compromiso de aplicar 500 millones de euros para subsidiar el precio del gasoil y hacer que los camiones vuelvan a circular con mercaderías por las calles y rutas españolas.