La constitución boliviana establece que para ganar sin balotaje hace falta superar el 50% de los votos o llegar al 45% y sacar más de 10 puntos de ventaja al segundo.
No obstante, todavía no esta terminado el recuento de votos. Claro que Morales, apoyándose en sector rural, dice que lo que resta, menos del 2%, no podrá darle a Mesa la chance de una segunda vuelta.
A cuatro días de la elección, el panorama es incierto. La primera sorpresa fue cuando el escrutinio provisorio se suspendió al llegar la medianoche del domingo. Con las quejas de veedores de la OEA y del propio Mesa, se retomó. Otra sorpresa fue que el primer dato tras la reanudación ya daba claro ganador a Evo Morales.
El recuento prosiguió en medio de disturbios en varias ciudades, donde llegaron, inclusive, a incendiar las sedes de los respectivos tribunales electorales.
Así, llegó otra novedad inesperada. La diferencia volvió a achicarse. Entonces se habló de una segunda vuelta. Histórica para Bolivia desde que Morales llegó al poder en 2005.
El miércoles, el presidente trajo otra noticia inesperada. En una conferencia de prensa habló de un “proceso de golpe de estado organizado por la derecha, con apoyo internacional”. Y este jueves, la novedad llegó, otra vez, en la voz de Evo: dijo que ganó en primera vuelta pese a que resta computar el 1,98% de los votos, un porcentaje más que suficiente para cambiar esa décima que le permitiría gobernar durante 5 años más.