Quién fue Santa Teresa de Jesús
Conocida como Santa Teresa de Ávila, su nombre completo era Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada. Nació en el año de 1515 en Ávila, España. Consagró su vida como monja carmelita y fue escritora y mística. Participó activamente en la reforma de la propia orden del Carmen. Impulsora de una vida religiosa más austera y centrada en la oración, que la convirtió en una figura clave de la Contrarreforma (reacción contra los luteranos) y en una santa de devoción universal.
Ingresó al convento con solo 20 años, pero a partir de los 40, comenzó a tener profundas experiencias místicas que describió con detalle en libros como "El libro de la vida y Las Moradas".
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En 1562 fundó el convento de San José, el primero de los que se establecería bajo la reforma de los “carmelitas descalzos”, con la misión de volver a los valores originales de pobreza, recogimiento y contemplación. De su iniciativa y acción, se crearon 17 conventos femeninos y, junto a San Juan de la Cruz, impulsó la reforma masculina de la orden.
A ella se le atribuyen dos milagros, condición necesaria para poder llegar a ser santificada por El Vaticano. En 1561, Gonzalo de Ovalle, sobrino de la santa, un niño, apareció muerto en su casa de Ávila, que se estaba adecuando para convento carmelita. Teresa de Jesús rezó de manera continua y se atribuye a esa acción tan doliente, que el niño volvió a la vida.
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Primer milagro de Santa Teresa de Jesús. (Gentileza Museo del Prado)
Santa Teresa falleció en 1582 en Alba de Tormes, donde reposan sus restos desde entonces. Parte de su cuerpo, como su brazo izquierdo y su corazón, ha sido conservado como reliquia en distintos lugares. Sin embargo, su cuerpo principal permanece en un relicario en el convento de las Carmelitas de Alba. La última vez que fue expuesto al público fue en 1914.
El segundo milagro que se le atribuye es haber contribuido con sus oraciones a que una persona, con una enfermedad diagnosticada como terminal, pudiera curarse. El nombre de "carmelitas descalzas" proviene de cuando el 13 de julio de 1563 Teresa se "descalzó": en lugar de los zapatos, que se usaban en el convento de la Encarnación, pasó a llevar unas alpargatas de cáñamo. Las demás religiosas la imitaron y allí nació esa denominación.
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el cofre son los restos momificados naturalemente de Santa Teresa de Jesús. (foto: A24.com)
Muerte, y exhibiciones de los restos de la Santa
Teresa de Jesús murió en 1582 a los 67 años. Estaba gravemente enferma, pero siguió con sus tareas en la orden hasta el final. Cuando murió, su cuerpo no se embalsamó. Y por eso, el enorme significado de su exhibición de sus restos con espacios de siglos. Como era tan querida, elementos de su cuerpo, como su corazón y uno de sus brazos, se guardaron por separado y se enviaron a diferentes iglesias para su eterna veneración.
En julio de 1583, llegó el entonces provincial, Jerónimo de la Madre de Dios. Este, con la ayuda del carmelita descalzo Cristóbal de San Alberto y las monjas del convento, que querían ver el cuerpo de la santa, fueron a exhumar el cuerpo. Pensaron que el cuerpo no se había descompuesto, porque de la sepultura provenía un suave olor. Al abrir el ataúd descubrieron que el cuerpo estaba intacto, como si acabasen de enterrarla. Tras la exhumación, las monjas quitaron la tierra, lavaron el cuerpo y le pusieron ropa nueva. La pusieron en un arca fácil de abrir en el coro para exponerla en ocasiones especiales.
El sepulcro de Teresa de Jesús está custodiado por nueve llaves, de las que tres están en posesión de la casa de Alba. En 1760 volvió a reabrirse el ataúd con sus restos - los que no habían sido enviados a otros templos - y la imagen de la Santa estaba igual, sin signos de descomposición. Solo en 1914, se volvieron a contemplar y por un solo día.
Ahora, en Salamanca, el lugar de su descanso eterno, los fieles podrán volver a observar a Santa Teresa de Jesús, quien se conservó sin deterioros a lo largo de 5 siglos por un proceso natural de momificación.