Los científicos de Harvard dicen que las vacunas (con la dosis completa) protegen adecuadamente contra la posibilidad de desarrollar cuadros graves de la enfermedad.
Esto implica que tal vez no sea tan necesaria la aplicación de una tercera dosis para hacer frente de manera exitosa al riesgo de la variante Ómicron.
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Un estudio de Harvard ratifica las buenas noticias sobre las bajas consecuencias de la variante Ómicron ( Foto: Harvard School of Medicine)
Los beneficios de este cambio
Lo que se plantea como novedad desde Harvard es que aún con dos dosis, el ser humano resiste ante la variante Ómicron que se multiplica con una velocidad asombrosa. La otra consecuencia positiva es que si no hiciera falta aplicar con urgencia una tercera dosis, el mundo podría disponer de más vacunas para llegar a las naciones menos desarrolladas.
Las diferencias son abismales:
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Portugal llega al 90% de su población vacunada con dos dosis.
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La ciudad de Buenos Aires ya tiene al 85% de los porteños con el plan completo y ya va por la tercera dosis en el 21,1% de la población.
- Todo el continente africano, apenas llega en conjunto al 9% con las vacunas completas.
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Camerún, en donde se señala la reciente aparición de otra variante, la IHU, los vacunados bajan al 2,4% con el esquema total de inmunidad.
De tal manera que estos hallazgos científicos podrían ayudar a las autoridades de salud a decidir si es necesario cambiar las dosis de refuerzos o destinarlas a aumentar el nivel de vacunados en los sectores más desprovistos del planeta.