Incitación a la insurrección. Esa es la grave acusación contra el expresidente norteamericano Donald Trump. En sí mismo, es un hecho sin precedentes en la historia de ese país: un mismo presidente sometido a dos procesos de juicio político.

Incitación a la insurrección. Esa es la grave acusación contra el expresidente norteamericano Donald Trump. En sí mismo, es un hecho sin precedentes en la historia de ese país: un mismo presidente sometido a dos procesos de juicio político.
Pero lo más significativo es lo que puede significar para el futuro político de Trump. Como sólo pudo cumplir un mandato (perdió la reelección ante Joe Biden), podría aspirar a volver a presentarse como candidato presidencial. Tal vez en 2024.
Por eso la importancia de este proceso de impeachment. Si Trump fuera condenado políticamente, su carrera política estaría acabada.
Trump está instalado en Florida y no piensa viajar a Washington para defenderse personalmente. Pero cambió a todo su equipo de abogados.
Llevan a las audiencias dos planteos fundamentales: el impeachment es inconstitucional y, además, Trump jamás promovió la violencia política.
Para Trump y sus abogados no tiene sentido llevarlo nuevamente al banquillo de los acusados cuando ya expiró su mandato. Es una acusación abstracta y sin efecto.
Los demócratas defienden que el proceso se inició cuando era el jefe de la Casa Blanca. En consecuencia, su responsabilidad en los hechos de violencia en torno al Capitolio (el pasado 6 de enero) debe ser examinada.
La segunda acusación es una cuestión de sentido político: Trump utilizó la palabra "lucha" en sentido figurado. Nunca para impulsar medidas violentas contra el Congreso norteamericano.
La última elección dejó una paridad absoluta en la cámara alta. 50 senadores republicanos y 50 demócratas. Para que el impeachment prospere hacen falta dos tercios de los votos. Es decir, 67 senadores. Y para que ello ocurra, 17 senadores republicanos deberían condenar a su exlíder.
Cuando la acusación de los representantes llegó al Senado, solo 5 republicanos, se pasaron de bando para apoyar el inicio del impeachment. Número insuficiente para la condena.
El impeachment no tendría una sanción inmediata como desalojarlo del poder, que ya no tiene. Pero dejaría la puerta abierta para el verdadero propósito de todo este proceso: ponerle fin a su carrera política. Una votación posterior podría inhabilitarlo en esos términos. Y para eso, ya no hacen falta los dos tercios. Basta la mayoría simple. Sería suficiente que los 7 senadores republicanos volvieran a votar junto a los demócratas.
La última opción está en manos de la vicepresidenta, Kamala Harris. En caso de empate, deberá decidir la votación. El futuro de Trump puede depender de ella.