El 28 de abril de 2000, un gol dio pie al descubrimiento de una infidelidad que terminó en divorcio. Corría la temporada 1999-2000 de la Serie B italiana y Genoa-Atalanta disputaba un partido clave de la 32ª fecha con la ilusión de ascender. El equipo genovés peleaba desde más atrás y los de Bérgamo eran uno de los líderes.
