
El por entonces jugador de Milan, junto a un amigo llamado Falco, quien también fue condenado, forzaron a una chica albanesa de 23 años a tener relaciones sexuales en una fiesta.
"Cuando ella se acercó a mí, no estaba ebria, incluso porque ella recuerda mi nombre, recuerda quién soy. La persona que bebe no se acuerda de nada. Ella se acuerda", se defendió el brasileño hace unos meses.
El abogado de la víctima, Jacopo Gnocchi, valoró la condena: "Esta sentencia es un ejemplo para la tutela de las mujeres y demuestra que el sistema funciona, cuando hace falta".