El clásico de barrio entre Huracán y San Lorenzo tuvo de todo. Momentos de tensión y mucho dramatismo. Y todo terminó de la peor manera, con una gresca multitudinaria y dos rojas por lado por parte del árbitro, Facundo Tello.

El clásico entre Huracán y San Lorenzo tuvo de todo.
El clásico de barrio entre Huracán y San Lorenzo tuvo de todo. Momentos de tensión y mucho dramatismo. Y todo terminó de la peor manera, con una gresca multitudinaria y dos rojas por lado por parte del árbitro, Facundo Tello.
Pero lo curioso pasó después, el plantel visitante se fue en ojotas y sin ducharse del estadio porque acusó falta de agua en el vestuario visitante.
Sobre el final del partido en el que Huracán y San Lorenzo terminaron 1 a 1, hubo una infracción en mitad de cancha. El que más se enojó ante toda la situación fue el "Perrito" Barrios del Ciclón. El jugador se puso como loco y se enfrentó a casi todos los jugadores del conjunto local. Por su parte, el principal enojado en el equipo del Globo fue Fernando Tobio, el defensor central que se peleó con una gran diferencia de altura, justamente, contra el mediocampista cuervo. De esa manera, el de menor estatura de la cancha (1,56 metro) quedó enfrentado a uno de los más altos (1,90).
Tras lo sucedido, el árbitro Facundo Tello tomó la decisión de expulsar a los dos futbolistas. Además sacó un par de amarillas a los asistentes de Rubén Darío Insúa. Sin embargo, más allá de las amonestaciones y sanciones, la discusiones y los cruces entre los jugadores de ambos equipos fueron mucho más grandes que lo que terminó sancionando.
El Ciclón vivió una fea situación en la cancha del Globo debido a que no tuvo agua fría en ningún momento desde su llegada. Es más, ante la inacción de los encargados del estadio, fue a solicitar que lo arreglen y no tuvo respuesta. De hecho, el plantel se retiró del estadio sin poder bañarse. Los jugadores tuvieron que irse en cuero y en ojotas por el calor que hacía.
También, por las altas temperaturas, la delegación azulgrana pidió hielo porque tampoco había desde su arribo y no obtuvo respuesta. El clásico fue caliente, tanto dentro y fuera de la cancha y en un clima muy hostil.
Al termino del clásico, el presidente de Huracán, David Garzón, se defendió: "Pasó en los dos vestuarios, había agua caliente, pero no fría. Nosotros no hacemos esas boludeces a propósito. Queremos ganar adentro de la cancha, esas pavadas no las hacemos".