En general, el hincha argentino es muy pasional y, como sabemos, es capaz de hacer cualquier cosa por el club de sus amores. Sin embargo, en el ascenso, esa cuestión parece potenciarse en muestras de amor que a veces, incluso, rozan lo irracional. ¿Un claro ejemplo? Un hombre le puso, a su hija recién nacida, el nombre del club del que es fanático.
