"Yo tenía un carné trucho. Jugaba con un carné trucho de uno muy parecido a mí, y me sabía el nombre, el apellido, el número del pasaporte, del documento, todo. Justamente porque si me llegaba a pasar algo tenía que decir todo. Y le decía a mis amigos que me iban a enganchar, y si me enganchaban estaba muerto. Pero ellos me respondían que no, 'no te van a enganchar'. Claro, cada vez que yo iba ganábamos. Y ese día justo empiezan a gritar, entonces cuando termina el primer tiempo el árbitro me dice: 'Mirá están gritando de afuera, podés venir a que veamos el carné'. Sí, sí le contesté, pero estaba cagadísimo. Y cuando llego ahí me pregunta los datos. Pero los sabía perfecto. Me empecé a poner nervioso pero se lo dije todo. Entonces él me responde: 'Sos igual al de la foto y te sabés todo, así que ya está. Seguí jugando porque ese está confundido'. Y le digo que sí, que ese está confundido", siguió comentando con detalles Di María.
El relato de Di María
"Después enseguida que termina el partido nos fuimos todos y le dije a los chicos que no iba a jugar más. Pero como ahí íbamos primero y habíamos ganado, me dicen: 'jugamos uno más así sacamos ventaja nosotros y no te llamamos más. Te juro que no te traemos más'. Bueno, vamos les dije. Y fuimos y estaba el mismo árbitro. Cuando estábamos ganando, y yo había hecho uno o dos goles, el árbitro me dice antes que termine el primer tiempo: 'Tenemos que marcarte los dedos cuando termine el primer tiempo para ver si realmente sos vos porque siguen diciendo lo mismo en el otro club'. Y le digo que sí, que no hay problema", describió Angelito metiéndole suspenso a la narración.
"Entonces me acerco al técnico, al que le decían Rata, y le digo: Rata sacame porque quieren que ponga los dedos y me tengo que ir ahora. La cancha de 1º de Mayo está al lado de la Circunvalación. Y en el banco estaba uno de mis amigos, el hermano de Alexis, que es más chico. Entonces hago que me choco con uno, que me lesiono la rodilla, y me saca. Al ratito justo hay un córner del otro lado, entonces le digo a mi amigo Brian que saltemos el tapial y a correr. Así que empezamos a correr por Circunvalación y nos fuimos a la mierda. Estábamos como a diez minutos de la cancha y mi amigo me gritaba 'ya estamos lejos, ya estamos lejos'. No volví nunca más a jugar con ellos", concluyó Di María entre risas durante la charla con el canal Espn.
Fuente: La Capital