La convicción con la que ataca la Argentina le permite a Messi (conductor como nunca del equipo), tener siempre varias opciones de pase final, o acompañantes que le liberan la zona con sus diagonales. El primer gol es una muestra con la diagonal de Nico González. A partir de allí hubo show de Messi con la enorme compañía de Lo Celso y De Paul. La energía que tiene este equipo conmueve. Y eso lo lleva a superarse todo el tiempo.
Solidez en las bases y nombres propios que no tienen su lugar asegurado
La construcción de esta etapa tiene solidez en sus bases, y si en el desarrollo aparece un título demorado tanto tiempo, todo será para crecer. Posiblemente este sea el punto más alto de rendimiento, y de cara a la copa del mundo esta citación sufra pocas alteraciones.
En este plantel, no corren de atrás figuras de la talla de Agüero, Dybala e Icardi. La aparición de Julián Alvarez como opción pone en peligro que puedan estar entre los 23 de Qatar.
Scaloni se volvió incuestionable. Todas las modificaciones que realiza tiene un efecto productivo en el nivel colectivo. Lo avalan al entrenador aciertos en la consolidación de jugadores fundacionales de su ciclo (De Paul, Paredes y Lautaro Martínez), apariciones decisivas (Dibu Martínez, Cuti Romero y Nico González), y recuperar a los grandes guerreros (Otamendi, Di María y Messi). El fútbol, en este caso, rompe con todos los manuales. Nade esperaba tanto de Scaloni, pero su influencia es decisiva para recuperar los sueños de grandeza.