
Boca, a la espera de la final de la Copa Libertadores. Los hinchas sueñan en Copacabana (Foto: PBJ).
Los hinchas de Boca van llegando en oleadas para la "invasión xeneize" a Río de Janeiro. La posibilidad de ganar la séptima Copa Libertadores hizo que se calcule que unos 100.000 hinchas de la "azul y oro" lleguen hasta Río, aunque solo unos privilegiados podrán estar el próximo sábado en el estadio Maracaná.
Las entradas están divididas en "apenas" 20.000 para cada parcialidad, cuyos integrantes, por seguridad, estarán ubicados detrás de cada arco. No obstante, no se sabe qué puede ocurrir en la parte de las plateas, que también están agotadas pese a que su precio es muy superior. Es allí donde pueden mezclarse argentinos y brasileños, lo que representa un temor para las autoridades locales.
Mientras tanto, las autoridades de la Conmebol y de Río de Janeiro ultiman las medidas para evitar que haya cualquier tipo de incidentes. Sabida es la rivalidad futbolística entre brasileños y argentinos. Sumado a que la selección derrotó a Brasil en la Copa América, justamente en el mítico Maracaná en 2021.
Ahora, la policía militar y la de la ciudad carioca realizan un operativo conjunto para hacer que todo se mantenga dentro de la rivalidad deportiva y no vaya más allá.
Las autoridades policiales ya han advertido que serán inflexibles si se produce cualquier manifestación que pueda ser interpretada como racista. Tanto dentro del estadio como en los alrededores. Incluso, habrá un operativo especial para los lugares en donde se pueda ofrecer el partido para todos aquellos que no tienen entradas. Por ejemplo, el promovido Fan fest que puede llegar a realizarse en el sambódromo de Río.
Pero aunque el temor principal o la precaución está con los miles de hinchas boquenses, hay declaraciones desde Río que no ayudaron para nada.
Romario, el "Chapulín, fue un jugador extraordinario y campeón del mundo con Brasil. Pero el hecho de ser "torcedor" (hincha) de Fluminense lo hizo cometer un error imperdonable. En la previa del partido, lejos de ayudar a que todo sea una fiesta, hizo lo contrario.
“Soy de Fluminense desde que nací. Jugué en Fluminense, soy carioca, tengo un cariño por el club y es la hinchada más encantadora que tuve la oportunidad de conocer. Es el mejor equipo y realmente se lo merece (el título)”, expresó el exdelantero. Hasta ahí, todo bien, pero agregó: "Quien debe llevarse (la Copa) es Fluminense. Los argentinos que se jodan, esos hijos de puta. Es así, y Boca se la va a llevar por el culo”.
Tras sus lamentables declaraciones, Romario reflexionó, o alguien se lo advirtió, y moderó sus palabras. Poco más tarde, el también exsenador apeló a su cuenta de "X" (Twitter) para enviar un mensaje componedor: “Quería dirigirme a los argentinos y decirles que, por mucha rivalidad que haya habido en el fútbol, siempre he sido respetado y muy querido en Argentina". Justamente, el respeto que él no mostró en sus declaraciones iniciales.
El partido final comenzará a las 17 del sábado en el Maracaná. Hasta ese momento, los hinchas de Boca llegarán hasta Río de Janeiro. Algunos de ellos en los aviones que van directo a Río o con combinaciones desde San Pablo o Foz de Iguazú. Otros miles están llegando en auto. Uno, genial, se fue caminando para ver jugar a Boca la final.
Son 100.000 argentinos hinchas de Boca. Río de Janeiro se prepara con ansiedad y nerviosismo. Hay mucho en juego, como nada menos que la posibilidad de la séptima Copa Libertadores para el club de la Ribera.