Producto del feroz arrastre y la caída, Costa Rolleri sufrió lesiones en el cuero cabelludo y una fractura en una de sus piernas, por lo que debió ser asistida de urgencia. Minutos después del ataque, efectivos policiales y personal médico arribaron al lugar tras múltiples llamados de vecinos alarmados por lo ocurrido.
La víctima fue trasladada rápidamente a la Clínica Juan de Dios, donde recibió atención inmediata. Fuentes médicas confirmaron que, pese a la gravedad de las heridas, se encuentra fuera de peligro y evoluciona favorablemente.
Mientras tanto, los tres delincuentes lograron escapar con el vehículo robado y permanecen prófugos. Hasta el momento, no se registraron detenciones, aunque las autoridades judiciales avanzan en una investigación intensiva para identificar a los responsables.
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°12 de La Matanza, bajo la dirección del fiscal Matías Marando. En paralelo, el Grupo Táctico Operativo (GTO) de la comisaría de Ramos Mejía trabaja en el análisis de pruebas, pericias y recopilación de testimonios para reconstruir con precisión cada detalle del ataque.
El video registrado por cámaras de seguridad se convirtió en una pieza central de la investigación. Las imágenes permiten observar con crudeza la modalidad delictiva y podrían resultar determinantes para reconocer a los autores del robo.
La difusión del caso provocó una fuerte reacción entre vecinos y comerciantes de Ramos Mejía, quienes manifestaron su indignación ante otro hecho de inseguridad extrema en una zona que, según denuncian, viene sufriendo episodios cada vez más violentos.
Muchos residentes señalaron que el temor crece día tras día, especialmente en horarios de entrada y salida escolar o laboral, cuando las calles suelen estar más transitadas pero también se convierten en escenarios frecuentes de robos.
La preocupación no se limita únicamente a este caso puntual. El brutal ataque sufrido por Mariana se suma a una larga lista de episodios delictivos que afectan al conurbano bonaerense, particularmente en municipios densamente poblados como La Matanza.
Los reclamos por mayor presencia policial, patrullajes preventivos y medidas concretas de seguridad volvieron a intensificarse luego de que se conocieran las impactantes imágenes. Vecinos aseguran que, pese a reiterados anuncios oficiales sobre operativos y refuerzos de vigilancia, la sensación de vulnerabilidad continúa creciendo.
En este contexto, desde la fiscalía se ordenaron diversas medidas judiciales, entre ellas:
- Recolección de declaraciones testimoniales.
- Revisión exhaustiva de cámaras de seguridad públicas y privadas.
- Peritajes sobre el vehículo sustraído.
- Análisis de posibles rutas de fuga utilizadas por los delincuentes.
Asimismo, las autoridades solicitaron colaboración ciudadana para aportar cualquier información que pueda contribuir a la identificación de los responsables.
El caso de Mariana Costa Rolleri refleja con crudeza el nivel de desesperación al que pueden llegar las víctimas frente a la inseguridad, así como también la ferocidad con la que actúan bandas delictivas que no dudan en poner vidas en riesgo para concretar sus robos.
Especialistas en seguridad advierten que este tipo de episodios son parte de una modalidad cada vez más frecuente, donde los delincuentes actúan en grupo, con rapidez y violencia, aprovechando momentos de vulnerabilidad de las víctimas.
La difusión de estos hechos suele tener un fuerte impacto social, no solo por la brutalidad de las imágenes, sino porque reavivan el debate sobre políticas de prevención, respuesta policial y contención para quienes padecen situaciones traumáticas.
En Ramos Mejía, el miedo volvió a instalarse entre quienes diariamente utilizan sus vehículos o transitan por zonas urbanas del partido, mientras la comunidad exige respuestas urgentes para evitar nuevas tragedias.
Por estas horas, la prioridad judicial está puesta en localizar a los tres sospechosos y recuperar el automóvil robado, aunque la investigación permanece abierta y no se descartan nuevas líneas de análisis.
El dramático episodio vuelve a poner en agenda una problemática estructural que golpea con fuerza a numerosos sectores del Gran Buenos Aires: la inseguridad persistente y la violencia delictiva.
Mariana sobrevivió, pero las secuelas físicas y emocionales de lo ocurrido serán profundas. Su caso se convirtió en símbolo del temor que atraviesan miles de personas y del nivel de riesgo que implica enfrentar a delincuentes en plena vía pública.