Todo se desencandenó porque uno de los chicos mostró actitudes extrañas durante una de las clases que alertaron a las maestras sobre la posibilidad de que estuviesen sometidos por sus padres a algún tipo de maltrato.
Allí, las autoridades del colegio hicieron la denuncia correspondiente e intervino la especialista de la zona para este tipo de casos, la licenciada Laura Arnal. Ella fue quien entrevistó a todos los involucrados -padres e hijos, por separado- y no habría constatado la situación descripta por los menores.
Después de este paso fundamental, la fiscal González dispuso que los niños vuelvan sin impedimentos a la casa de los Borja en un country de Canning, a pocos kilómetros de donde habitualmente se entrena el Millonario. En paralelo, la familia ofreció testigos que estaban presentes en la casa y podrían ratificar que no sucedió absolutamente nada.
Por ahora, la causa sigue abierta y la fiscal tiene dos alternativas: o podría disponer medidas adicionales -como pericias-, para ver por qué los chicos dijeron lo que dijeron, o directamente archivarla y que quede en la nada. En tanto, el colombiano irá el miércoles al colegio a dialogar con las autoridades. En base a lo que suceda en el cónclave, evaluará si presenta alguna demanda por la situación vivida.