Rafael Horacio Moreno no era un vecino desconocido para los habitantes de Lomas del Mirador. Con un historial de conflictos con los vecinos, el agresor había protagonizado episodios tensos en el pasado.
"Era problemático. El año pasado pasó algo parecido. Estábamos jodiendo acá y nos miraba de forma desafiante", recordó el primo de la víctima.
Entre los incidentes previos, los testimonios destacan un episodio en el que Moreno pinchó las cubiertas de un vecino por estacionar frente a su casa. Su actitud hostil y provocadora parecía ser un patrón, sumando tensión a la convivencia en el barrio.
Además, su esposa también habría contribuido al ambiente conflictivo. El primo de Díaz mencionó que tras el asesinato, ella reaccionó de forma provocadora: "Le hizo ‘fuck you’ a la familia cuando fuimos a increparlos por lo sucedido".
La víctima, Sergio David Díaz, dejó un profundo vacío en su entorno. Descrito como un hombre justo, bondadoso y entregado a su familia, Díaz era conocido por su aversión a las injusticias.
"Mi primo era una masa, no le gustaban las injusticias. Era re buena persona, re buen padre, un genio", afirmó su familiar, conmovido por el impacto de su muerte.
Díaz, quien tenía un hijo de tan solo siete años, solía dedicarle todo el tiempo posible: "Iban a todos lados juntos", comentó. Su pérdida no solo representa el fin de una vida, sino el truncamiento de los sueños de un niño que ahora crecerá sin su padre.
La brutalidad del ataque no radica solo en el hecho en sí, sino en la aparente falta de remordimiento de Moreno tras disparar. Los testigos coinciden en que el agresor mostró una actitud despreocupada, e incluso fría, mientras se desarrollaban los eventos.
"Hoy se llevó una vida, la vida de mi primo. Fue a quemarropa. Se reía, disfrutó de matarlo", afirmó el primo, reflejando la impotencia y el dolor de una familia que no encuentra consuelo ante semejante pérdida.
El caso de Lomas del Mirador ha encendido las alarmas sobre la escalada de conflictos vecinales que terminan en tragedias. Este episodio, protagonizado por un expolicía con antecedentes problemáticos, pone en debate la tenencia y el uso de armas por parte de civiles, especialmente cuando existe un historial de conducta violenta.
Vecinos y allegados a la familia de Díaz han expresado su temor y consternación por los hechos. En un barrio donde la convivencia debería ser el pilar de la comunidad, los actos de intolerancia extrema siembran incertidumbre sobre la seguridad cotidiana.
El funeral de Sergio David Díaz fue un momento cargado de emociones, con familiares, amigos y colegas del transporte público presentes para darle el último adiós. En un clima de indignación y tristeza, las voces clamaron por justicia, pidiendo que la muerte de Díaz no quede impune.
Su primo lo recordó con palabras llenas de cariño y admiración: "Pasé las fiestas acá por él. Era único, un padre maravilloso y un amigo incondicional."
El caso ahora está en manos de la justicia, y la familia espera que se haga honor a la memoria de Díaz con una sentencia ejemplar para Rafael Horacio Moreno.