Tras el choque, fue imputado por el delito de "triple homicidio culposo" por el fiscal Javier Berlingieri, titular de la UFI N° 1 de Cañuelas. El funcionario judicial solicitó su detención formal, lo cual quedará en manos del Juzgado de Garantías que deberá resolver el pedido este lunes.
Sin embargo, fuentes judiciales explicaron que la acusación podría agravarse, y con ello, las consecuencias penales para Dezza. En caso de comprobarse que conducía a una velocidad excesiva, el fiscal podría reformular la imputación por “homicidio doloso eventual”, lo que implicaría una pena mucho más severa, con un mínimo de 8 años de prisión y un máximo de 25.
Un choque que se pudo evitar
Según la reconstrucción preliminar realizada por los peritos de la policía vial, la Renault Duster circulaba en sentido hacia Lobos, cuando fue embestida desde atrás por la Amarok. Las primeras hipótesis indican que la Duster habría intentado adelantar a otro vehículo o quizás redujo la velocidad bruscamente, y la camioneta, que venía a gran velocidad, no logró frenar a tiempo.
Pero aún si esta hipótesis fuera cierta, la responsabilidad principal recae en Dezza, por conducir en estado de ebriedad y a una velocidad incompatible con las condiciones del tránsito.
“Un conductor sobrio, atento y a la velocidad correcta, podría haber evitado el impacto o al menos haber reducido la violencia del choque”, comentó una fuente judicial a los medios locales.
El caso también reavivó el debate sobre el control del alcohol al volante en rutas bonaerenses, y la necesidad de reforzar los controles viales, especialmente durante los fines de semana.
Las víctimas: una familia destrozada
Los fallecidos fueron identificados como Pablo Martín Mereles (40), su padre Severo Mereles (69) y Yanina Roxana Moreno Caseras (37). Todos viajaban en la Renault Duster que fue impactada de lleno por la Amarok.
Según trascendió, Pablo y Severo eran padre e hijo, y Yanina era pareja del primero. La familia, oriunda de la zona sur del conurbano bonaerense, se dirigía hacia una reunión familiar en Lobos. Nunca llegaron a destino.
En las redes sociales, amigos y allegados expresaron su dolor e indignación. “Nos arrancaron a una familia por culpa de un borracho al volante. Esto no puede quedar impune”, escribió una amiga de Yanina en su perfil de Facebook.
Horas de tensión y tristeza en la ruta
Tras el impacto, el tránsito en la zona se volvió un caos. Personal de Bomberos Voluntarios de Cañuelas, efectivos de la Policía Vial y peritos de la Fiscalía local trabajaron durante varias horas en el lugar del siniestro.
Los vehículos quedaron completamente destruidos, en especial la Duster, cuya parte trasera fue prácticamente pulverizada por la violencia del choque. Durante más de tres horas, la circulación estuvo interrumpida en ambos sentidos, lo que provocó largas filas de autos varados.
Mientras tanto, el conductor de la Amarok se mantuvo en el lugar del accidente y no opuso resistencia. Tras constatar que había sobrevivido sin lesiones de gravedad, fue sometido al test de alcoholemia, cuyos resultados terminaron de sellar su suerte judicial.
Qué puede pasar con la causa
El fiscal Javier Berlingieri solicitó formalmente la detención del imputado, y este lunes el juez de Garantías deberá decidir si lo deja detenido preventivamente mientras avanza la investigación o si permite su libertad bajo ciertas condiciones.
Según especialistas en derecho penal consultados por este medio, si se mantiene la figura de “homicidio culposo”, la pena en expectativa es de 4 a 6 años, lo que permitiría una eventual excarcelación.
Pero si la fiscalía cambia la carátula a “homicidio con dolo eventual”, al considerar que el conductor sabía que podía causar una tragedia al manejar borracho y lo hizo igual, la pena pasaría a ser mucho más dura.
“Conducir con 1,4 de alcohol en sangre es un acto deliberado de desprecio por la vida ajena. No puede considerarse solo una imprudencia”, opinó un abogado penalista que sigue de cerca la causa.
Una tragedia que se suma a una larga lista
Este accidente es uno más de los tantos siniestros fatales causados por el alcohol al volante en rutas argentinas. Según estadísticas de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el 21% de los accidentes fatales en el país involucran conductores que dieron positivo en alcoholemia.
En muchos casos, los responsables logran evitar penas severas por tecnicismos legales o por la falta de reformas en el Código Penal. Mientras tanto, las víctimas se acumulan y las familias quedan devastadas.
El dolor de quienes pierden a sus seres queridos se agrava ante la posibilidad de que el autor de la tragedia pueda eludir la cárcel, como ha ocurrido en tantos otros casos.
El reclamo de justicia
A pocas horas del accidente, familiares de las víctimas ya comenzaron a movilizarse. En redes sociales, convocan a una marcha en Cañuelas para exigir justicia y reclamar penas más duras para quienes manejan borrachos.
“Queremos que este señor pague con cárcel real. No puede volver a su casa como si nada hubiera pasado”, expresó una prima de Pablo Mereles.
También se iniciaron campañas de concientización, pidiendo que se respeten las leyes de tránsito y que se refuercen los controles de alcoholemia en rutas, especialmente los fines de semana y feriados.