Los desesperantes chats del amigo de Lucas con su mamá
"Mami, le pegaron un tiro a mi compañero, mami. Le pegaron un tiro a mi compañero, mami. Estamos acá en capital", llegó a decirle el adolescente a su madre en un audio de WhatsApp antes de ser aprehendido.
Por su parte, Julián recordó que ese 17 de noviembre salieron del entrenamiento "felices" porque les habían dado otra oportunidad para volver a Barracas, y así jugar junto a Lucas, con quien ya había compartido plantel en las divisiones inferiores de otro club.
Salas, al igual que con Joaquín Zúñiga y Niven Huanca, coincidieron en su declaración testimonial en la etapa instrucción y en el debate oral que luego de salir de entrenar en el club Barracas Central pararon en un kiosco de la zona para comprar un jugo.
Tras ello, fueron interceptados por un vehículo Nissan Tiida color champagne, que empieza a encerrarlos y que desde su interior sacar un arma y empiezan a disparar.
El relato del amigo de Lucas: el día de la muerte
Joaquín recordó sobre esa situación que venía conversando con sus amigos cuando de pronto observó sobre su derecha a personas apuntándolas con armas: "Para mí fue un intento de robo en todo momento, pensé que nos querían robar", declaró ante el fiscal de la causa, Leonel Gómez Barbella.
Julián, quien conducía el vehículo, por su parte afirmó que "tocó bocina al suponer que el conductor iba distraído", pero que luego advirtió que el Nissan frenó, se abrió la puerta del conductor y observó un arma.
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"En ese momento me desesperé, me nublé y lo que quise hacer es escapar del lugar", señaló, por lo que arrancó y comenzaron a recibir disparos.
Por su parte Niven, quien había conocido a los otros tres adolescentes durante el entrenamiento y había arreglado que lo llevaran para la zona del barrio de Constitución, recordó en pleno debate que cuando vio que se bajaron dos hombres del Tiida, "cerró los ojos" y escuchó "seis disparos".
En ese sentido, durante sus declaraciones ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 25 porteño, los tres jóvenes coincidieron en que "dos personas se bajaron del auto para disparar", que "nunca se identificaron como policías", "no vestían uniformes" ni utilizaron sirenas o balizas para anunciarse.
Tras ello, y con Lucas ya baleado en el auto, Joaquín y Niven bajaron de la Suran y salieron corriendo, mientras que Julián manejó hasta detenerse a unas pocas cuadras de donde fueron interceptados y atacados por los policías.
Hasta allí llegaron las oficiales de la Policía de la Ciudad Lorena Miño y Micaela Fariña, a quienes Joaquín les pidió ayuda y les dijo que le había disparado a su amigo, aunque tanto él como Julián fueron detenidos, mientras que Niven se entregó mas tarde en la seccional.
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Los dos chicos que quedaron en el lugar esposados, a pesar de ser menores de edad, denunciaron que fueron "tratados como delincuentes" y que los policías les decían "ah sos un villero también, a vos hay que pegarte un tiro de verdad".
"Nos pusieron contra el piso y nos esposaron. Nos empezaron a decir que éramos unos negros de mierda, unos villeritos, y que a personas como nosotros nos tenían que dar un tiro en la cabeza como se lo dieron a mi amigo", revivió conmovido Julián durante el juicio.
"Nunca me leyeron mis derechos. Solo nos decían que éramos ladrones. Les quería mostrar los estados de WhatsApp. Ahí había subido unas fotos después del entrenamiento. Les quería explicar que no era un ladrón, que era un futbolista. Me pusieron las esposas muy fuertes y me tuvieron ahí un montón de tiempo", sostuvo por su parte Joaquín en el debate.
Luego de estar esposados cerca de siete horas en el lugar del hecho, los adolescentes fueron trasladado al Instituto de Menores Inchausti, donde se les realizó un análisis médico y psicológico y quedaron alojados toda la noche en calidad de aprehendidos hasta la mañana siguiente que fueron liberados.