POLICIALES

Iba a declarar por el asesinato de su hermano y apareció de la manera más triste y dolorosa

El violento episodio ocurrido en Comodoro Rivadavia volvió a colocar a la ciudad patagónica en el centro de la escena judicial y política. Un doble crimen ejecutado con precisión y ferocidad, en plena madrugada, dejó al descubierto una trama que mezcla disputas familiares, posibles ajustes de cuentas y un contexto de violencia que las autoridades califican como estructural. La investigación avanza entre pericias, testimonios y un clima social atravesado por el miedo y la indignación.

Iba a declarar por el asesinato de su hermano y apareció de la manera más triste y dolorosa

El violento episodio ocurrido en Comodoro Rivadavia volvió a colocar a la ciudad patagónica en el centro de la escena judicial y política. Un doble crimen ejecutado con precisión y ferocidad, en plena madrugada, dejó al descubierto una trama que mezcla disputas familiares, posibles ajustes de cuentas y un contexto de violencia que las autoridades califican como estructural. La investigación avanza entre pericias, testimonios y un clima social atravesado por el miedo y la indignación.

El hecho tuvo lugar en el barrio Pueyrredón, donde un joven de 24 años, identificado como Rodrigo César Pedro Nieves, fue acribillado mientras se encontraba dentro de su automóvil. La víctima no estaba sola: lo acompañaba Agustina Asencio, quien resultó gravemente herida durante el ataque y falleció horas más tarde en el hospital. Ambos quedaron atrapados en una emboscada que, según los investigadores, habría sido cuidadosamente planificada.

De acuerdo con los primeros datos recabados por fuentes judiciales y policiales, el ataque comenzó cuando el vehículo en el que se trasladaban —un Peugeot 208 gris— fue seguido por otro automóvil en la zona conocida como “Las 1008 viviendas”. La persecución se extendió durante varios metros hasta que los agresores lograron interceptarlos, obligándolos a detener la marcha. Fue en ese momento cuando se desató la ráfaga de disparos.

Los vecinos de la zona relataron haber escuchado múltiples detonaciones en cuestión de segundos. Algunos describieron el sonido como “una seguidilla interminable de tiros”, lo que generó pánico en el barrio y motivó el inmediato aviso a la Policía. Cuando los efectivos llegaron al lugar, encontraron el vehículo con numerosos impactos de bala en la intersección de las calles La Prensa y Vuelta de Obligado. En el interior, las víctimas se encontraban gravemente heridas.

El fiscal a cargo de la causa, Julio Puentes, confirmó que se registraron entre 12 y 13 disparos, todos efectuados a muy corta distancia. La mayoría de los proyectiles impactaron en la parte frontal del vehículo, lo que refuerza la hipótesis de un ataque directo, sin intención de intimidar sino de matar. “Fue un accionar decidido, no hay indicios de improvisación”, señalaron fuentes cercanas a la investigación.

Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue la situación personal de Rodrigo Nieves. El joven debía presentarse como testigo al día siguiente en un juicio clave: el proceso por el asesinato de su hermano, Matías Nieves. Este dato introdujo una línea de investigación que rápidamente cobró fuerza: la posibilidad de que el crimen esté vinculado con su rol dentro de esa causa judicial.

Por el homicidio de su hermano se encuentra imputado Agustín Ernesto Vera, integrante de una familia con la que los Nieves mantienen una histórica disputa en la ciudad. El enfrentamiento entre ambos clanes no es nuevo, y según fuentes policiales, acumula años de episodios violentos, amenazas y conflictos que nunca lograron resolverse por completo.

El fiscal Puentes fue cauto al referirse al móvil del crimen. “Todavía no hay una hipótesis confirmada”, aclaró, aunque reconoció que la conexión con el juicio y el rol de Nieves como testigo es una de las líneas más firmes que se están analizando. En paralelo, los investigadores trabajan sobre otros elementos que podrían aportar claridad al caso.

Entre ellos, se destaca el secuestro del teléfono celular de la víctima, que será sometido a peritajes para reconstruir sus últimas comunicaciones. También se está realizando un exhaustivo relevamiento de cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas, con el objetivo de identificar el vehículo desde el cual se efectuaron los disparos y reconstruir la ruta de escape de los atacantes.

Otro aspecto clave de la investigación son las publicaciones en redes sociales realizadas por Rodrigo Nieves en los días previos al ataque. Algunos mensajes fueron interpretados como provocaciones o advertencias, lo que podría aportar contexto al crimen. Entre ellos, se destacan frases como: “Salió el atrevido a las calles. Así que agárrense gatos” y “Sabelo gato materialista, sentite zarpado”. Los investigadores analizan si estos posteos pudieron haber desencadenado una reacción violenta o si forman parte de un intercambio previo de amenazas.

El caso generó una fuerte reacción política. El gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, se expresó con dureza sobre lo ocurrido y vinculó el episodio con un problema más amplio. “Esto es la consecuencia de años de impunidad frente a organizaciones criminales”, afirmó, al tiempo que reclamó medidas más contundentes para enfrentar este tipo de situaciones.

Torres no dudó en señalar directamente a los protagonistas del conflicto. “A los Vera y a los Nieves los quiero presos”, expresó, en una declaración que generó repercusión tanto en el ámbito judicial como en la opinión pública. Además, pidió la aplicación de herramientas legales más severas, como la Ley Antimafias, para desarticular este tipo de estructuras.

En ese sentido, el mandatario provincial insistió en la necesidad de avanzar con decisiones firmes desde el Poder Judicial. “La solución no es suspender ningún juicio. La solución es que haya condenas ejemplares”, sostuvo. Y fue más allá al cuestionar a quienes deben impartir justicia: “Si algún juez tiene miedo de dictar las condenas que corresponden, debería dedicarse a otra cosa”.

Las declaraciones del gobernador reflejan el clima de tensión que atraviesa la provincia. El doble crimen no solo expone un conflicto puntual, sino que deja al descubierto una problemática más profunda vinculada a la violencia, la impunidad y la fragilidad institucional frente a determinadas organizaciones o grupos familiares con historial delictivo.

Mientras tanto, en Comodoro Rivadavia, el impacto del hecho sigue siendo palpable. Vecinos del barrio Pueyrredón aseguran que la sensación de inseguridad se intensificó, y muchos reclaman mayor presencia policial y medidas concretas para prevenir nuevos episodios. El recuerdo de los disparos en la madrugada aún resuena en una comunidad que intenta comprender lo ocurrido.

La investigación continúa su curso con múltiples frentes abiertos. La reconstrucción de la secuencia del ataque, la identificación de los agresores y la determinación del móvil serán claves para avanzar en el esclarecimiento del caso. Sin embargo, los antecedentes de violencia entre las familias involucradas anticipan un proceso complejo.

En este contexto, el doble homicidio se convierte en un punto de inflexión, no solo por la brutalidad del ataque, sino por las implicancias que podría tener en otras causas judiciales en curso. La muerte de un testigo clave, a horas de declarar, plantea interrogantes sobre la protección de quienes participan en procesos sensibles.

A medida que pasan los días, la expectativa se centra en los avances de la fiscalía. Cada prueba, cada imagen captada por una cámara, cada dato extraído del celular secuestrado puede resultar determinante. Pero también crece la presión social para que el caso no quede impune.

La historia detrás de este crimen no empezó esa madrugada, pero podría redefinirse a partir de ella. Entre viejas disputas, mensajes cruzados y un escenario marcado por la violencia, la justicia deberá desentrañar qué ocurrió realmente y, sobre todo, quiénes fueron los responsables.