De acuerdo con la historia del pequeño, su progenitora sería una trabajadora sexual en la zona norte de la ciudad. Dejaría su casa a las 20 y retornaría, habitualmente, en la madrugada del día siguiente.
En tanto, su padre padecería las consecuencias de la adicción. En los peores momentos, el niño recibiría castigos físicos, sumados a la falta de escolarización, alimentación y una crianza adecuada.
Los libros de guardia de la policía con jurisdicción en el barrio Pacará dejarían en claro que varios vecinos acudieron en busca de ayuda y que algún organismo provincial ya formalizó una acción, pero sin que se tradujera en medidas concretas.
La fiscal Gomez Castaneda ya trabaja en el caso y se espera que una comisión especial retire urgente al pequeño para ser alojado en la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf).