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Se conocieron cómo fueron los últimos momentos de Lucas Gámez antes del terremoto de Venezuela

La intensa búsqueda de Lucas Gámez terminó con el desenlace que nadie quería recibir. Después de varios días de trabajos ininterrumpidos entre montañas de hormigón y estructuras destruidas, los equipos de rescate localizaron el cuerpo del niño argentino de 8 años, que permanecía desaparecido desde el doble terremoto que sacudió a Venezuela y provocó una de las mayores tragedias de la historia reciente del país.

10 de julio de 2026 - 11:29
Se conocieron cómo fueron los últimos momentos de Lucas Gámez antes del terremoto de Venezuela

La intensa búsqueda de Lucas Gámez terminó con el desenlace que nadie quería recibir. Después de varios días de trabajos ininterrumpidos entre montañas de hormigón y estructuras destruidas, los equipos de rescate localizaron el cuerpo del niño argentino de 8 años, que permanecía desaparecido desde el doble terremoto que sacudió a Venezuela y provocó una de las mayores tragedias de la historia reciente del país.

El pequeño había quedado atrapado cuando un edificio se desplomó en la ciudad costera de La Guaira, una de las zonas más castigadas por el violento movimiento sísmico registrado el pasado 24 de junio. Desde entonces, familiares, rescatistas venezolanos y especialistas argentinos mantuvieron una carrera contrarreloj con la esperanza de encontrarlo con vida.

La confirmación del hallazgo puso fin a una búsqueda que había conmovido tanto a Argentina como a Venezuela. Durante los últimos días, la historia de Lucas movilizó a miles de personas que siguieron de cerca cada avance de las tareas de rescate y enviaron mensajes de apoyo a su familia.

De acuerdo con la información difundida por fuentes oficiales y medios argentinos, los restos del menor fueron encontrados entre los escombros del edificio que colapsó tras los terremotos, una estructura que sufrió un derrumbe casi total debido a la violencia del fenómeno natural.

Desde el primer momento, especialistas en rescate urbano trabajaron de manera coordinada para remover toneladas de concreto y hierro. Las tareas resultaron extremadamente complejas debido al riesgo permanente de nuevos desprendimientos y a la inestabilidad de la estructura.

La familia nunca perdió la esperanza. A pesar del paso de los días y de las dificultades que enfrentaban los equipos de emergencia, los padres del niño continuaban aferrados a la posibilidad de un milagro. Cada indicio alimentaba la expectativa de que Lucas pudiera haber quedado atrapado en algún espacio con posibilidades de supervivencia.

Uno de los testimonios que más expectativas había generado fue el de una persona que compartió los últimos minutos con Lucas antes del derrumbe.

Su padre, Marcos Gámez, explicó en una entrevista televisiva cómo se reconstruyeron esos instantes previos al colapso del edificio.

"El ascensor par estaba fuera de servicio y Lucas, junto a su tío, decidió subir por el ascensor impar acompañado por otra persona que tenía como destino el séptimo piso", relató.

Ese detalle resultó fundamental para orientar la búsqueda.

Según explicó Marcos, el testigo logró sobrevivir porque continuó hasta el séptimo piso y alcanzó a ingresar a su departamento antes del colapso del edificio.

En cambio, Lucas y su tío descendieron previamente en el tercer piso.

"Esa persona nos contó que Lucas bajó junto a su tío en el tercer piso. Él siguió hasta el séptimo y apenas ingresó a su vivienda ocurrió el derrumbe", explicó el padre del niño.

Esa reconstrucción permitió a los rescatistas concentrar buena parte de los esfuerzos en una zona específica del edificio, donde estimaban que podían encontrarse las víctimas.

Durante varios días, los equipos utilizaron tecnología especializada para detectar movimientos, cámaras térmicas, sensores acústicos y maquinaria pesada para retirar cuidadosamente los restos de la estructura.

Sin embargo, el paso del tiempo reducía cada vez más las probabilidades de encontrar sobrevivientes.

Mientras tanto, familiares permanecían en las inmediaciones del operativo esperando novedades.

El caso de Lucas se convirtió en uno de los símbolos de la tragedia venezolana. La historia del pequeño argentino trascendió las fronteras y despertó una enorme solidaridad tanto entre la comunidad argentina residente en Venezuela como entre miles de personas que siguieron minuto a minuto las tareas de rescate.

La confirmación de su fallecimiento provocó una profunda conmoción.

Los rescatistas que participaron del operativo destacaron el enorme esfuerzo realizado durante jornadas prácticamente ininterrumpidas, trabajando en condiciones extremadamente peligrosas.

El edificio donde quedó atrapado Lucas fue uno de los más afectados por el doble terremoto que golpeó con fuerza la región central y costera de Venezuela.

Las imágenes posteriores al desastre mostraban una estructura completamente destruida, con varios pisos reducidos a enormes montañas de escombros.

Las posibilidades de hallar personas con vida disminuían conforme avanzaban las horas, aunque los especialistas nunca abandonaron las tareas de búsqueda.

La tragedia de Lucas se produjo en el marco de un desastre natural de dimensiones históricas.

Las autoridades venezolanas actualizaron este martes el número oficial de víctimas, confirmando que el doble terremoto dejó 3.685 personas fallecidas y 16.740 heridos.

El nuevo informe oficial representa un incremento de aproximadamente 150 víctimas fatales respecto del balance difundido el día anterior, reflejando que continúan apareciendo cuerpos entre los edificios derrumbados y las zonas completamente devastadas.

Las autoridades reconocieron que la cifra podría seguir aumentando debido a que todavía existen sectores donde las tareas de rescate recién comienzan y numerosas personas continúan desaparecidas.

Además del dramático número de fallecidos, el Gobierno informó que 6.462 personas pudieron ser rescatadas con vida desde que comenzaron los operativos de emergencia.

Muchos de esos sobrevivientes permanecieron atrapados durante horas o incluso días bajo enormes bloques de cemento antes de ser localizados por los equipos especializados.

Las labores de rescate movilizaron a bomberos, personal sanitario, fuerzas de seguridad, voluntarios y especialistas internacionales que viajaron para colaborar en una de las mayores emergencias humanitarias registradas en Venezuela.

La Guaira fue una de las ciudades que sufrió las consecuencias más severas del fenómeno.

Numerosos edificios residenciales colapsaron completamente, mientras que hospitales, escuelas y comercios también registraron importantes daños estructurales.

En distintos barrios todavía continúan las tareas para remover escombros y recuperar cuerpos.

Las escenas posteriores al terremoto muestran calles cubiertas por restos de construcciones, vehículos aplastados y familias enteras intentando recuperar pertenencias entre los edificios destruidos.

Los especialistas explican que la magnitud del desastre dificultó enormemente las operaciones de rescate.

El riesgo de nuevos derrumbes obligó a trabajar lentamente, priorizando la seguridad del personal y de las posibles personas atrapadas.

En ese contexto, la búsqueda de Lucas se desarrolló prácticamente sin interrupciones.

Rescatistas argentinos viajaron especialmente para colaborar junto a los equipos venezolanos, aportando experiencia en búsqueda urbana y herramientas especializadas para localizar víctimas bajo estructuras colapsadas.

La cooperación internacional fue clave para ampliar la capacidad operativa durante los primeros días posteriores al terremoto.

Mientras tanto, cientos de familias siguen aguardando noticias sobre seres queridos desaparecidos.

Las autoridades mantienen activos numerosos operativos en distintos puntos del país, donde continúan apareciendo víctimas entre los restos de edificios, viviendas y comercios destruidos por el doble movimiento sísmico.

La tragedia de Lucas refleja el drama humano que dejó el desastre natural.

Su historia recorrió medios de comunicación de distintos países y generó una enorme cadena de solidaridad.

Durante toda la búsqueda, miles de personas expresaron mensajes de apoyo a sus familiares y siguieron con expectativa cada novedad proveniente del operativo desplegado en La Guaira.

Finalmente, la noticia que nadie quería confirmar terminó llegando.

El hallazgo del cuerpo del pequeño puso fin a días de angustia e incertidumbre, aunque abrió un profundo duelo para su familia y para quienes acompañaron la búsqueda desde distintos lugares del mundo.

Mientras Venezuela continúa enfrentando las consecuencias del devastador terremoto, las cifras oficiales siguen reflejando la magnitud de una tragedia que dejó miles de muertos, decenas de miles de heridos y comunidades enteras afectadas por uno de los desastres naturales más graves de los últimos años.

En medio de ese escenario devastador, el nombre de Lucas Gámez quedará inevitablemente asociado al dolor que provocó el derrumbe de La Guaira, un episodio que simboliza el enorme costo humano de una catástrofe que continúa dejando consecuencias y que mantiene en alerta a las autoridades, mientras prosiguen las tareas de rescate, identificación de víctimas y asistencia a los miles de damnificados que intentan reconstruir sus vidas tras el doble terremoto.

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