Con el paso de las horas, las pruebas reunidas por los investigadores apuntaron contra Sebastián Daniel Bonafe, identificado como el padrino de la niña, quien pasó a convertirse en el principal sospechoso tanto del homicidio como del rapto.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, Bonafe habría llegado hasta la casa de Mercedes Errapan, donde se habría producido el ataque fatal. Tras el crimen, el hombre presuntamente abandonó el lugar llevándose consigo a la pequeña de 7 años, lo que dio inicio a una desesperada búsqueda.
La desaparición de la niña motivó la inmediata intervención de la Justicia y de las fuerzas de seguridad, que comenzaron a seguir distintas pistas para determinar el recorrido que podría haber realizado el acusado. A medida que avanzaban las horas, el operativo se amplió hacia distintos puntos del territorio bonaerense y también incluyó tareas en Córdoba y Santa Fe, ante la posibilidad de que el sospechoso intentara trasladarse hacia alguna de esas provincias.
La repercusión del caso fue creciendo rápidamente debido a la gravedad de los hechos y a la corta edad de la víctima. La difusión masiva de la fotografía de la menor y de los datos del acusado permitió que miles de personas colaboraran aportando información y compartiendo la búsqueda en redes sociales.
Mientras tanto, la investigación por el homicidio avanzaba en paralelo. Los peritos trabajaron en la vivienda donde fue encontrada Mercedes Errapan para reunir evidencia que permitiera reconstruir los momentos previos al crimen y determinar con precisión cómo ocurrieron los hechos.
Fue Jonathan Videla, pareja de la joven, quien descubrió la dramática escena al regresar al domicilio luego de cumplir con su jornada laboral. Al ingresar a la vivienda encontró a Mercedes gravemente herida y dio aviso inmediato a los servicios de emergencia.
Pocos minutos después arribaron efectivos policiales y personal médico del SAME, quienes únicamente pudieron confirmar el fallecimiento de la mujer. A partir de ese momento se inició una investigación judicial que rápidamente tomó un giro aún más dramático al comprobar que la hija de la víctima no estaba en el lugar.
La desaparición de la niña modificó por completo el rumbo de la causa. Los investigadores entendieron que existía un riesgo concreto para la integridad física de la menor, por lo que solicitaron la activación de la Alerta Sofía, una herramienta que permite difundir la búsqueda de manera inmediata en todo el territorio nacional.
El mecanismo incluyó la difusión de la fotografía de la niña en medios de comunicación, redes sociales, terminales de transporte, rutas y organismos públicos, además de una coordinación permanente entre distintas fuerzas policiales para seguir cada dato que pudiera conducir hasta su ubicación.
La presión del tiempo era uno de los factores que más preocupaba a los investigadores. Cada hora sin noticias aumentaba la incertidumbre sobre el estado de salud de la pequeña, mientras los rastrillajes y controles vehiculares se multiplicaban en distintos puntos del país.
Finalmente, luego de un importante trabajo de inteligencia, los investigadores lograron establecer el lugar donde se encontraba el sospechoso. El operativo culminó en Pergamino, donde los efectivos localizaron a la niña y concretaron la detención del acusado sin que la menor sufriera lesiones.
El rescate fue recibido con alivio tanto por los familiares como por los investigadores, quienes durante varios días trabajaron bajo máxima tensión para encontrar a la pequeña con vida.
Con la menor ya a resguardo, la Justicia concentró sus esfuerzos en avanzar sobre la responsabilidad penal del detenido. La investigación quedó radicada en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 6 de Junín, que en las últimas horas decidió recaratular el expediente como femicidio seguido de rapto, una figura que contempla la gravedad de ambos hechos investigados.
Sin embargo, uno de los aspectos que más impacto generó tras conocerse los detalles del caso fue la existencia de una denuncia previa que involucraba al ahora detenido.
Según trascendió de fuentes vinculadas a la investigación, Mercedes Errapan había denunciado tiempo atrás a Sebastián Daniel Bonafe por un presunto caso de grooming relacionado con su hija.
De acuerdo con esa presentación judicial, la joven madre sostenía que el hombre habría tomado fotografías de la niña sin ropa, una situación que despertó una profunda preocupación y derivó en la apertura de una causa penal.
En ese contexto, efectivos de la Policía Federal Argentina realizaron un allanamiento en la vivienda del sospechoso con el objetivo de reunir pruebas que permitieran avanzar con la investigación.
No obstante, el procedimiento concluyó sin el secuestro de elementos considerados relevantes para la causa y, con el correr del tiempo, la investigación no registró avances significativos. Ese expediente quedó prácticamente paralizado luego de que las diligencias iniciales no arrojaran resultados positivos.
Tras el femicidio de Mercedes Errapan y el posterior secuestro de la niña, aquella denuncia volvió a cobrar relevancia dentro de la investigación. Los fiscales buscan determinar si existían antecedentes o comportamientos previos que puedan ayudar a reconstruir el vínculo entre el acusado y la familia de la víctima.
Los investigadores también intentan establecer con precisión cuáles fueron los movimientos realizados por Bonafe desde el momento en que abandonó la vivienda de Junín hasta su localización en Pergamino, además de reconstruir el recorrido efectuado junto a la menor durante esos días.
En paralelo, especialistas deberán evaluar el estado físico y emocional de la niña, quien atravesó una experiencia de enorme impacto tras perder a su madre y permanecer durante varios días junto al principal sospechoso del crimen.
Mientras tanto, el acusado permanece detenido y será sometido a distintas medidas judiciales en el marco de una causa que continúa sumando pruebas. Los fiscales procuran consolidar la evidencia para determinar las circunstancias exactas del homicidio y del posterior traslado de la menor.
El caso generó una profunda conmoción tanto en Junín como en el resto del país. La combinación de un presunto femicidio, el secuestro de una niña y la existencia de una denuncia anterior por grooming convirtió a la investigación en una de las más impactantes de los últimos días.
Aunque el hallazgo de la pequeña representó una noticia alentadora dentro de una historia marcada por la violencia, la investigación judicial recién comienza una nueva etapa. Ahora será la Justicia la encargada de esclarecer todos los detalles del crimen, determinar las responsabilidades del detenido y avanzar hacia el juzgamiento de un caso que dejó al descubierto una tragedia familiar de enorme magnitud y que mantuvo en vilo a miles de argentinos hasta el momento en que la niña pudo ser rescatada con vida.