Al día siguiente, el hombre despertó en un estado de confusión y malestar extremo, y tuvo que llamar a un amigo para que lo ayudara a ir al hospital. Más tarde, al ver las cámaras de su casa, se topó con la magnitud del engaño: Milagros y dos cómplices habían saqueado su vivienda, llevándose consigo dinero, electrodomésticos y ropa.
Tras hacer la denuncia, y decidido a hacer justicia, Adrián comenzó su propia investigación con cuentas adicionales en Tinder. La búsqueda lo llevó a descubrir perfiles con diferentes nombres, pero las mismas fotografías, una red de engaño que lo condujo a dar con la identidad de la viuda negra.
Con la colaboración de la policía, se logró identificar a la responsable y se procedió al allanamiento de su domicilio en dos oportunidades. Finalmente, la viuda negra se entregó a las autoridades y se enfrentó a un juicio abreviado donde se declaró culpable.
Sin embargo, para sorpresa de Adrián, el desenlace no fue agradable: el caso llegó a su fin con una sentencia de tan solo 3 años de prisión en suspenso y trabajo comunitario debido a que era el primer delito cometido por la joven.