Entre los ocho imputados hay dos menores de edad, de 15 y 16 años, además de jóvenes de 19, 20, 21, 25 y 43 años. Según informaron fuentes oficiales, todos ellos serían vecinos del barrio Villa La Rana y estaban directamente vinculados a al menos 22 hechos de robo a mano armada.
El modus operandi de una banda que actuaba con impunidad
Los investigadores lograron establecer que los delincuentes actuaban en grupos de entre dos y cinco personas. Se ocultaban entre los pasillos y veredas internas de la villa, aguardaban la circulación de vehículos por calles periféricas y los interceptaban con armas a la vista.
Los conductores que se detenían eran rápidamente despojados de celulares, billeteras y otras pertenencias. Aquellos que intentaban huir, a veces lograban escapar. En varias ocasiones, los ataques quedaron registrados por cámaras de seguridad, lo que permitió identificar a los agresores y sus patrones de conducta.
Una vez recolectada suficiente evidencia, la Policía solicitó 15 órdenes de allanamiento. Los operativos estuvieron a cargo de la Superintendencia de Seguridad AMBA Norte 2, con apoyo de Fuerzas Especiales, personal de Investigaciones y efectivos locales.
El arsenal encontrado y el impacto del operativo
Durante los procedimientos, los uniformados incautaron una carabina calibre 22, un pistolón calibre 10.3, varios revólveres calibre 32 —algunos con numeración suprimida—, una pistola calibre 40 sin identificar y otra calibre 22 sin marcas visibles. También se secuestraron réplicas de armas, municiones de distintos calibres, celulares, documentación de víctimas y vestimenta usada durante los atracos.
Este hallazgo no solo confirmó la peligrosidad del grupo, sino que ratificó su preparación para delinquir de manera sistemática. La presencia de menores entre los implicados sumó preocupación en los organismos judiciales.
Antecedentes que encienden las alarmas
El caso más resonante ocurrió en octubre de 2024. Un enfrentamiento con la Policía, luego de un robo a una vivienda, dejó a tres efectivos heridos y dos adolescentes detenidos, uno de ellos de solo 14 años. Durante esa persecución, un agente recibió un disparo en el cuello y la espalda, mientras que otro fue alcanzado por una bala que fue detenida por su chaleco antibalas. Se incautaron armas 9 mm y cargadores.
Estos antecedentes sumados al desmantelamiento de la reciente banda piraña revelan un patrón creciente de violencia delictiva juvenil en zonas vulnerables, donde la edad de los delincuentes baja alarmantemente y el uso de armas es habitual.