Con 19 años, la oriunda de Ohio llegó como favorita a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y brilló. Como siempre. Fueron cuatro oros y se convirtió en la gimnasta estadounidense con más medallas de oro en una única cita olímpica.
Después de un descanso de un año, Biles volvió a subirse a lo más alto del podio cinco veces en el Mundial de Doha 2018 y en este de Stuttgart patentó dos temerarios ejercicios en el All Around. Esos dos ejercicios llevarán su nombre a lo largo de la historia, y cada vez que alguien consiga hacerlos será recordada (Biles I y Biles II). Obviamente, con este presente será una de las principales figuras de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Pero a pesar de ser una de las atletas más populares y carismáticas del mundo, Biles vivió un episodio que la marcó para siempre. El año pasado reconoció que está tomando medicina para combatir la ansiedad que sufre luego de confesar haber sido víctima de Larry Nassar, el ex médico del equipo nacional condenado a un mínimo de 40 años de prisión por abusar de abusó de más de 350 menores y mujeres deportistas.
“Yo también soy una de las muchas supervivientes de las que abusó sexualmente Larry Nassar. Hay muchas razones por las que he sido reacia a compartir mi historia (...) Este comportamiento es completamente inaceptable, repugnante y abusivo”, explicó a través de una carta abierta la gimnasta que se mantuvo luchando en silencio durante gran parte de su carrera.
La cuenta pendiente. Dentro del dominio en el mundo de la gimnasia para Biles hay un objetivo que aún no pudo conseguir: las Barras Asimétricas, la única de las seis categorías en la que nunca pudo ser campeona. En este Mundial de Stuttgart quedó quinta y tanto en mundiales como en Río 2016 nunca llegó al podio.