El deseo de desdoblar no era sólo de Vidal sino también de Sergio Massa, que le llevó la propuesta a la gobernadora durante la discusión legislativa por el Presupuesto. El tigrense quería asegurar la supervivencia del núcleo de intendentes que le responden, en la apuesta por un "municipalismo" que no cayera en la grieta. No resultó.
Ahora, como en 2017, los intendentes peronistas del Conurbano volverán a jugar con Cristina, si ella quiere. Le dieron tantas señales que hasta le ofrecieron a Máximo Kirchner renovar su banca de diputado, esta vez no por Santa Cruz sino por la provincia más populosa del país.
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Sergio Massa horizontal
Massa, buscado por algunos para hacerle frente a Vidal.
Pero no todas son pérdidas para Massa. Los más osados en el kirchnerismo (los hay) dicen que Cristina, al final, podría no ser candidata y "quedarse como senadora", más allá del agite de encuestas y arengas de este verano. Y apuestan que el candidato de una eventual unidad opositora podría ser el propio Massa. Especulaciones a la carta y para todos los gustos.
Ahora bien, con o sin lanzamiento de Cristina, la confirmación del calendario bonaerense también obliga al kirchnerismo a encontrar un candidato a gobernador competente para medirlo ante Vidal, acaso la única figura en la que Cambiemos deposita hoy todas sus esperanzas.