Esta idea tiene la complicidad fundamental del massismo que ve amenazado su (pequeño) espacio de poder por la figura de Cristina Kirchner. Ningún intendente quiere ir pegado a la boleta de un candidato con una intención de voto de 10 puntos.
Esto mismo pasó con la candidatura de Florencio Randazzo que era impulsada originalmente por un grupo de intendentes y terminó quedando casi solo. Los pocos que lo acompañaron hasta el final sufrieron una paliza inédita en sus distritos. La única excepción fue la de Bali Bucca que encabezaba la lista de diputados y tuvo una excelente performance en su Bolívar natal.
En el sistema electoral tal como está planteado, el ancho de espada es aquel que encabeza la primera boleta. Y en este caso el ancho de espadas es Cristina Kirchner qué es la dirigente nacional con mayor intención de voto en toda la provincia. Su fuerza está explicada fundamentalmente por la alta imagen que tiene la ex presidenta en la tercera sección electoral que conforman, entre otros, La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, Lanús y Avellaneda. La contracara de eso es el nombre de Mauricio Macri, que hoy es el dirigente con peor imagen en esos distritos.
La idea del vidalismo es reemplazar ese primer cuerpo de la boleta eliminando el nombre de Cristina y dejando el nombre de Vidal para convertirla a ella en el ancho de espadas. Eso se logra haciendo que las elecciones sean en días separados.
De todos modos la estrategia tiene un riesgo. Lo que hoy impide la unidad de todo el peronismo es la figura de Cristina Kirchner. Si Cristina no jugará en una elección provincial, ¿qué sentido tenía ir todos separados? Y si fueran todos juntos, ¿Vidal seguiría ganando?
Quizás por eso, el kirchnerismo advierte que el vidalismo está tirando la idea de que Cristina podría ser candidata a gobernadora, para luego ir por la presidencial. La idea corrió fuerte en los últimos días y fue desmentida desde el Instituto Patria. Según ellos, son los propios operadores de Vidal los que hacen correr esa versión.
Paralelamente, empezó a correr otro rumor: que el cronograma electoral ya está fijado y que la provincia de Buenos Aires votaría el 9 de junio sin PASO. Esa versión, dicen cerca de la gobernadora, la estaría intentando instalar el kirchnerismo para generar la sensación de que Vidal podría ir por la presidencia en lugar de Macri, luego de haber sido electa gobernadora. En La Plata aseguran que el único proyecto de Vidal es la gobernación.
La teoría de "Vidal presidenta" es distribuida también por el peronismo. Según estas versiones, habrá que prestar atención a quién es el candidato a vice. Justamente en estos días Vidal dejó la puerta abierta para que sea alguien distinto al actual, el radical Daniel Salvador. Mientras Jaime Duran Barba insiste en repetir la fórmula, Vidal dijo que habría que evaluarlo. ¿Pondrá a alguien de su entorno? ¿Qué haría el radicalismo en ese caso?
Por otro lado, dicen que dicen, que los grupos empresarios más importantes de la Argentina estarían fogoneando esta idea de Vidal presidenta y que por eso no dicen nada frente al desdoblamiento.
Estas operaciones cruzadas tienen como único fin confundir y generar incertidumbre. Mientras todo esto pasa puertas para afuera, adentro de Cambiemos se encargan de difundir que Macri no quiere saber de nada con todo esto. Pero los deja avanzar. En el mundo PRO es difícil que algo se haga sin el respaldo de “Mauricio”.
Macri se encargó de transmitir durante todo 2018 que no quería elecciones desdobladas. De hecho, lo obligó a Larreta a cambiar la ley electoral de la Ciudad para poder unificar. ¿En qué escenario Macri aceptaría una decisión así en el distrito más importante del país? ¿O estará el mismo pensando su propio plan B?
Nadie tiene del todo claro cuál es el objetivo de mínima y
de máxima de esta comisión que se creó en pleno año electoral para decidir cuál
es el sistema electoral en la provincia. El peronismo acusa de que un nuevo
sistema, separado del nacional, le costaría a la provincia 3,2 mil millones de
pesos.
Lo que sí queda claro es que este debate quiebra un consenso básico de la política provincial de la peor manera: en la mano del Gobierno que dice que viene a recuperar la institucionalidad intentando promover cambios según su propia conveniencia, a pocos meses de las elecciones y sin darle a la oposición tiempo a que se organice. A esto, algunos críticos lo llaman “kirchnerismo light”.
Pregunta final. ¿Qué pensará Elisa Carrió de todo esto? Una pista. Su jefe de bloque en la Legislatura ya salió a criticar la idea.