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Irreconocible

Después de la elección: cómo entender la foto actual y qué se puede esperar de la película que está en pleno rodaje

por Gustavo Marangoni | 03 de noviembre de 2019 - 07:22
Después de la elección: cómo entender la foto actual y qué se puede esperar de la película que está en pleno rodaje

Las semanas previas a la elección de octubre quebraron el dique del primer cepo impuesto por el ministro Lacunza luego de las PASO. Se reactivaron las compras de dólares aún con el límite de u$s 10 mil y el retiro de depósitos de los bancos. El tono duro de la campaña y la clara percepción de que el combustible de las reservas se estaba agotando a una velocidad inusitada reactivó los temores, casi al borde del pánico.

El resultado final estaba descontado y las inquietudes se desplazaron hacia las reacciones de la noche del domingo. Luego de unas horas de incertidumbre el presidente Mauricio Macri extendió los puentes aceptando la derrota con buen tono e invitando a desayunar al día siguiente al candidato vencedor.

Alberto Fernández, en la otra orilla, respondió en iguales términos y la foto del día después fue mucho mejor a la de la jornada siguiente a las primarias.

La situación no espiralizó a una crisis mayor porque además se estableció un supercepo que prácticamente terminó con la posibilidad de comprar divisas para atesoramiento.

Eso posibilitó una semana post-elecciones que en lo financiero fue calma y donde hasta el Banco Central volvió a comprar como no sucedía desde hace mucho tiempo. (ver cuadro 1).

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Dólar, precios y economía familiar (Gráfico 1)

Claro que las rosas siempre vienen con espinas. La pax cambiaria vino acompañada de una catarata de aumentos que sin dudas nos darán un último bimestre del año intenso en materia inflacionaria, probablemente superior al 6 % mensual.

Combustibles, prepagas, colegios, alimentos, energía eléctrica en la provincia despertaron del sueño inducido por el gobierno en el período electoral. (ver gráfico 2).

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Los aumentos que se vienen. (Gráfico 2)

Los cuarenta días previos al traspaso del gobierno verán intensificadas las presiones alcistas de los precios también por la incertidumbre de lo que vendrá. Los rumores de congelamientos llevan a muchos a adelantarse y formarse un colchón sobre el cual descansar cómodamente en los primeros meses de vigencia del “acuerdo” que sobrevendría.

Está claro que para la mayoría de la población quedaría reservado un catre más duro si la situación prosigue de este modo. En este limbo gubernamental, donde unos no terminan de irse y otros no alcanzan a llegar, algunos aprovechan y muchos siguen perdiendo.

Con dólares presos y pesos libres resurgen también preguntas respecto a cómo reaccionarán los que tengan moneda nacional en plazos fijos, cajas de ahorros y cuenta corriente. Las tasas más bajas pueden inducir a dos destinos: el consumo o el blue.

Claro que el primero es más virtuoso que el segundo pero con un riesgo: que la inflación se acelere aún más. No es gratis acelerar la maquinita. Atrás queda la receta de la emisión cero y la libertad de cambios.

Estamos frente a un cambio de reglas de juego que durarán mucho tiempo. Las próximas semanas serán un ir y venir de versiones acerca de los nombres del futuro gabinete.

Cada posible ministro supone un modo y un estilo de aplicar políticas. A falta de la partitura completa se puede ir mitigando la angustia con las biografías de los posibles intérpretes.

Mientras tanto la vida cotidiana continúa. Las expectativas renovadas por la elección requerirán de un buen comienzo. Una economía que viene malherida y hundida en la grieta política hace ya muchos años no tolerará muchos experimentos. La foto del día después fue buena. La película, está en pleno rodaje.

El autor es politólogo y Director M&R Asociados

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