“No me gustaría vivir con CFK ni dos minutos, no me asusta, me importa un carajo, la escucho y me da un poquito de repugnancia. Me da mucha vergüenza cuando una mujer como ella, se pone a gritar y se peina en un tribunal tratando de defender lo indefendible, que es lo que mucho sabemos y que algunos callan: que la guita faltó, que los chorros están, que no son presos políticos y que los amigos de ella son chorros”. “No me gustaría vivir con CFK ni dos minutos, no me asusta, me importa un carajo, la escucho y me da un poquito de repugnancia. Me da mucha vergüenza cuando una mujer como ella, se pone a gritar y se peina en un tribunal tratando de defender lo indefendible, que es lo que mucho sabemos y que algunos callan: que la guita faltó, que los chorros están, que no son presos políticos y que los amigos de ella son chorros”.