El plan original era otra vez polarizar con Milei, aunque salir segundos. Por eso se encargaron de no difundir ninguna encuesta en la previa de las elecciones: hacía 15 días que lo tenían a Massa ganando en los sondeos propios. El sábado 21 al mediodía, un importantísimo dirigente del massismo confesó a este periodista que iban a salir primeros, pero que no querían decirlo. Pese a que en otros momentos esa fuente me dio información de primera, esta vez no le creí. Todos dicen que están ganando el día anterior a la elección.
La mayoría de los encuestadores afirma que la última semana ya veían una paridad con una leve ventaja para Massa. El problema es que la semana previa a la elección no se pueden publicar encuestas, así que nunca sabremos si era verdad o no. Shila Vilker, una de las que acertó al resultado, cuenta que Milei perdió un punto por día desde el miércoles previo a la elección.
Coincidió con el acto de cierre en el Movistar Arena. Un evento con estética semifascista que pudo haber metido miedo en el electorado independiente. También en ese acto, el "prócer" del liberalismo, Alberto Benegas Lynch propuso romper relaciones con el Vaticano: mala idea en un país tan católico como este; probablemente, la Iglesia haya tenido algo que ver con el triunfo de Massa.
sergio massa 2.jpg
Sergio Massa, la noche en la que se consagró ganador de la primera vuelta (Foto: Télam).
Massa tiene un diagnóstico en la cabeza de lo que fue el principal problema del Frente de Todos, hoy Unión por la Patria. El candidato cree que el gran drama fue que los equipos de trabajo se constituyeron “transversalmente y no verticalmente”. Esto es lo que se llama el loteo que acompañó a Alberto Fernández desde el inicio de la gestión: el ministro era puesto por Alberto, el viceministro por Cristina y el secretario de nosequé, por Massa. Esto terminó trabando toda la gestión.
Se vio en Desarrollo Social, donde hasta Juan Grabois tenía una silla y desde ahí trababa la gestión de los ministros. O en Economía, donde Martín Guzmán manejaba la planilla, pero tenía en Energía a gente del kirchnerismo duro.
Massa cree que todos los integrantes de la coalición deben tener su espacio en el Gobierno, pero integrado verticalmente. Cada uno tiene que ser responsable de su área. Pone dos ejemplos que sí funcionaron bien -a su criterio- durante el gobierno de Alberto Fernández: aerocomercial (a cargo de La Cámpora y liderado por Mariano Recalde) y Transporte (en cabeza del massismo). En esas áreas, dice Massa, no hubo loteo y los resultados fueron mejores.
“El problema serio se dio donde no hubo verticalidad. Tiene que haber verticalidad en la toma de decisiones y no puede haber baldosas divididas. Si el que está a cargo triunfa, bárbaro; y si fracasa, lo cambio”, repite en reuniones políticas tratando de marcar autoridad.
"Desde el 10 de diciembre no hay transversalidad en la política pública y yo tengo responsabilidad de conducir”, insiste.
¿Unidad nacional?
En los cálculos de Unión por la Patria, Juntos por el Cambio está virtualmente destruido. Ese interbloque opositor ya no estará unido a partir del 10 de diciembre. Eso abre nuevas opciones de gobernabilidad para poder avanzar en reformas que hasta ahora parecían bloqueadas.
En el entorno de Massa ratifican que no habrá un acuerdo de cúpulas con los sectores del radicalismo que ahora se enfrentan a la nueva coalición Milei-Macri.
La hipótesis de trabajo es que el liderazgo de Macri y los halcones del PRO bloqueaba cualquier tipo de acuerdo entre fuerzas del oficialismo y la oposición. “La política es acuerdos. Aun en la disidencia. Amparados en la impunidad que los medios les dieron a algunos personajes antisistema, se dedicaron a destruir la política”, suele decir Massa. No se refiere solamente a Javier Milei, sino también a algunos dirigentes de Juntos por el Cambio.
Esta fractura de la oposición podría abrir una ventana de oportunidad. “Tiene que haber sistema político y sistemas de acuerdos. Y eso no tiene que estar penado por medios”; plantea Massa, quien habla incluso de ayudar a “reconstruir el radicalismo”. “Si uno destruye la cancha, se queda sin deporte”, repite como mantra.
Massa no cree que esos dirigentes se incorporen al Gobierno, sino que busca tener un sistema de acuerdos que les permita acompañar determinadas medidas. La gran duda: ¿plantea acuerdos específicos como los que hicieron Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín (y que ayudaron a salir de la crisis de 2001) o va a intentar cooptar a dirigentes de los partidos como hizo Néstor Kirchner? Por ahora no hay respuesta.
Gerardo Morales, hoy presidente del radicalismo, coincidió en una entrevista con esta mirada que Massa confiesa entre los suyos: “Milei es un fundamentalista desequilibrado, que Dios nos libre de que el país caiga en sus manos. Así que me parece que por eso tiene que venir una etapa de diálogo, de construcción, de terminar la grieta y de resolver lo que lleva tiempo, esfuerzos, pero resolver los problemas de los argentinos”, dijo en Radio 10. Tampoco está claro en qué términos se va a hacer eso.
Javier Milei con Patricia Bullrich.jpg
En UxP creen que Juntos por el Cambio está virtualmente destruido y que eso abre nuevas opciones de gobernabilidad (Foto: archivo).
El nuevo Congreso (sin Juntos por el Cambio)
Un trabajo que hizo el politólogo Pablo Salinas ofrece un panorama de cómo quedaría Juntos por el Cambio en el Congreso si se fracturara. Para el informe, revisó uno por uno el origen de los diputados electos de JxC en cada uno de los 24 distritos. Así quedarían divididos:
- PRO: 43
- UCR: 28
- Evolución Radical: 8
- Coalición Cívica: 6
- Encuentro Federal: 2 (Stolbizer y Monzó)
- Avanza Libertad: 1 (Espert)
- Creo: 1 (Tucumán)
- Producción y Trabajo (San Juan): 1
- Republicanos Unidos: 1 (López Murphy)
De los 43 diputados del PRO, 30 serían los que apoyarían a Milei. Son los más intransigentes y con los que Massa no podría contar para nada si llega a ganar.
En el caso del Senado, Juntos por el Cambio quedaría dividido así:
- UCR: 12
- PRO: 8
- Cambio Federal: 2
- Evolución radical: 1
- Partido por la Justicia Social (Tucumán): 1
Milei va a tener 39 diputados. Aun suponiendo que todo el PRO lo apoyara (cosa improbable), solo tendría 82 votos en una cámara que necesita 129 para avanzar. ¿Cuál sería la estrategia para conseguir el “cambio”? Macri insiste en que el peor error de su gobierno fue no haber avanzado más rápido. ¿Por qué medio podría haber avanzado más rápido si no contaba con respaldo del Congreso? Mejor no preguntar.
Otro punto que plantean como favorable para Massa tiene que ver con los gobernadores. Este era el mapa de cómo había quedado el país antes de las PASO cuando Juntos por el Cambio todavía era competitivo y mantenía acuerdos con varios gobernadores electos que no eran parte orgánica de esa coalición.
Así quedó ahora:
- UCR: 5
- PRO: 2
- Aliados locales: 2 (San Juan y San Luis, con gobernadores de origen peronista)
Juntos por el Cambio contaba como propios a Neuquén (que ganó con apoyo de algunos líderes de la coalición) y Santa Cruz (el gobernador Vidal fue en sublema con el PRO). Pero tras la fractura, ambos van a mantener independencia política y podrían aliarse con el próximo gobierno; especialmente si es peronista.
El sueño de Sergio Massa
Hace un mes, Massa decía que era casi imposible ganar. Hoy, en el massismo creen que la victoria es posible y que los errores de Milei los van a llevar a la presidencia.
Hubieran preferido ir desde atrás, perdiendo. Hay miedo de que el exitismo los termine tirando para abajo. Insisten en que el votante de Juntos por el Cambio mayoritariamente va a votar en blanco y no va a acompañar la “locura de Milei”. Pero no todos tienen fe ciega.
El apoyo público de Macri, Bullrich y los halcones del PRO a Milei pone a toda la política en una encrucijada. Según un cálculo hecho con el sitio https://simuladordebalotaje.com/
Si los votos de Bullrich se dividen 2/3 para Milei y 1/3 a Massa
Si los votos de Schiaretti se dividen mitad y mitad
Si los de la izquierda se van la mitad al blanco y mitad a Massa...
Con ese resultado, Milei es presidente. La campaña recién empieza.
La gran duda -en caso de que gane- es cómo va a ser la relación de Massa y Cristina en el poder. Él insiste en que va a ser cordial. El vínculo con Máximo Kirchner es óptimo y así lo hacen saber en cada encuentro público que tienen.
Con Cristina, el diálogo es intenso. Massa dice que le puso condiciones antes de asumir. No quiere ser otro Alberto Fernández. Según el relato de Massa, él le preguntó a Cristina Kirchner cuál había sido el acuerdo entre el actual presidente y su vice antes de asumir. Ella le aseguró que no hubo ningún precondicionamiento. Eso, para Massa, fue el pecado original.
Cristina avisó el domingo (cuando ya intuía que el resultado electoral sería positivo) que ella no se retirará de la política. También avisó que el gobierno de Alberto Fernández no es “su” gobierno porque nunca fue escuchada. ¿Una advertencia?
Hasta ahora, Cristina no habló sobre el triunfo de Massa en las generales. ¿Estrategia calculada o mezquindad política? Alguna de las incógnitas que quedan y que por ahora no tienen respuesta.
¿Te gustó esta columna? Recibila en tu mail todos los domingos www.lajungladelpoder.com.ar