El jefe de Gobierno porteño mantuvo un gesto adusto durante todo el debate. Ni siquiera cuando la atención caía en otro candidato hacía un gesto o corría la mirada de su atril. En los cortes se reunió brevemente con su tropa (encabezada por su mujer Bárbara Diez) quienes lo alentaron constantemente. "Estuvo muy bien", sintetizó brevemente Larreta antes de salir del estudio ubicado en Almagro. En la puerta lo esperaban una veintena de vecinos que lo abucharon y silbaron mientras caminaba a su auto.
En las filas de Lammens también trascendió el optimismo (¿qué te van a decir?) aunque con cierta frustración ante la imposibilidad de conseguir que Rodríguez Larreta responda, por ejemplo, por qué no hay suficientes vacantes en los maternales. "Estuvo bien. Hicimos lo que pudimos, creo que un par de golpes le pegamos", dijeron al salir en el entorno del presidente de San Lorenzo.
A Lammens se lo vio relajado. Durante los cortes charló brevemente de fútbol con Solano, a quien tenía al lado; e incluso se rió cuando el legislador cerró su participación diciendo que "si no querés que gane Larreta, no votes a Larreta". Se enfocó en destacar algunos logros del oficialismo aunque se quedó corto de propuestas.
Tombolini fue el candidato más acartonado. Cada vez que le tocaba hablar, lo hacía casi como si estuviera en un spot: a la cámara y tratando de "vos" al televidente. Sin embargo, fue quien más propuestas llevó y no chicaneó en ninguna pregunta. Habló sobre la dificultad de pagar las expensas y sobre la necesidad de revitalizar los clubes de barrio. También se enfocó en la seguridad: propuso sumar más cámaras y dotar a la policía con pistolas taser.
Finalmente, Solano ocupó el rol de denunciador serial. Incluso reconoció en varias oportunidades que prefería dedicar su tiempo de propuesta a marcar los errores de gestión oficial. "Lo de Larreta es un relato. Hablan de incluir robótica en las escuelas y le sacan el pan de la boca a los pibes", dijo cuando se trató el eje de educación. El legislador fue quien más "hinchada" llevó: sus compañeros de partido lo alentaron en los cortes y criticaban en voz baja cuando otro candidato hacía una popuesta que no compartían.
El debate fue correcto. Cumplió con todos los puntos, todos tuvieron sus minutos parejos para exponer. Sin embargo, la precisión milimétrica le dio un tinte acartonado y por momentos, aburrido.