En ese contexto, Manrique “manifestó -tapándose la boca para evitar ser registrado por las cámaras-: 'te voy a arrancar la cabeza', luego de lo cual insistió, mediante ampulosos gestos, para que lo siguiera y pudiera cumplimentar su amenaza”.
Patrocinado por el abogado Tomás Farini Duggan, Iglesias pidió ser tenido por “por parte querellante en este proceso” y lo justificó: “he sido personalmente ofendido por las amenazas vertidas”.
La expresión de Manrique –añade la denuncia– “no es homologable a una opinión o un discurso", de modo que quedan exceptuadas de la protección de la ley de fueros.
“Las amenazas de muerte vertidas por diputados nacionales sí pueden ser objeto de un proceso penal, pues nuestra Carta Magna no tiene el propósito de amparar tales conductas mediante inmunidades legislativas o fueros de privilegio parlamentarios. Y ello es así porque una amenaza de muerte no constituye una opinión con vinculación funcional a la labor parlamentaria y, por lo tanto, carece de protección constitucional", insistió Iglesias.
Indagatoria y condena
En ese sentido, pidió que “se le otorgue vista al fiscal y se cite a prestar declaración indagatoria” a Manrique por el delito de “coacción”.
El artículo 149 bis establece penas de seis meses a dos años para quien “hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas”, y precisa que la pena se incrementa de dos a cuatro años para quien “hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad”.
La causa quedó registrada con el número 3465/2024 y recayó por sorteo ante el juzgado federal a cargo de Sebastián Casanello, con intervención de la fiscal Paloma Ochoa.
El 20 de agosto pasado, en medio de la reunión parlamentaria, volaron los insultos: “energúmeno”, “misógino”, “sinvergüenza” y la frase denunciada por Iglesias, “te voy a arrancar la cabeza”.
Iglesias acusó al SMATA de haber sido colaboracionista con la dictadura: “En las plantas de Ford y Mercedes Benz había centros de detención y tortura y los que entregaban las listas, según todos los compañeros de izquierda, que habían sido diezmados, eran de SMATA”.
Manrique reaccionó generando una batahola que en un momento pareció trasladarse a las manos, lo que finalmente no ocurrió.