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Irreconocible

Forster: “Las decisiones las va a tomar Alberto, pero las opiniones de Cristina van a ser significativas”

03 de noviembre de 2019 - 12:52
Forster: “Las decisiones las va a tomar Alberto, pero las opiniones de Cristina van a ser significativas”

En una de sus bibliotecas hay dos fotos junto a Néstor Kirchner. En una, los dos ríen con fuerza festejando un chiste del momento. Ricardo Forster conoce de cerca el mundo y la construcción política y simbólica del kirchnerismo.

Formó parte del Espacio Carta Abierta del que ya no participa y señala, en una extensa charla con A24.com, que ese grupo de intelectuales “ha decidido dejar de funcionar”. También ocupó el cargo de secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, que levantó a mediados de 2014 mucha polémica. “Hicimos desde ahí cosas muy interesantes”, se defiende.

Esperanzado con el triunfo de la fórmula del Frente de Todos, Forster, Doctor en filosofía y profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), describe al macrismo como “radical y absolutamente neoliberal”. Y suma: “Hubiera deseado serlo más. Y se encontró con los límites que la sociedad les planteó”.

En su último libro, “La Sociedad Invernadero” (Editorial Akal), se encarga de desguazar justamente la época del capitalismo neoliberal pero no desde lo puramente económico sino como "fábrica de subjetividad".

En tiempos en los que Bugs Bunny generó memes y chistes, Forster busca desentrañar “las apropiaciones de símbolos y prácticas de los movimientos contraculturales”. Macrismo y kirchnerismo están más vivos que nunca y contraponiendo sus lógicas en la disputa política actual.

En ese escenario, aparece Alberto Fernández, alguien a quien conoce, pero menos que a Cristina. Sin embargo confía en su “capacidad de diálogo”. Ve oportuna su “moderación”, aunque Forster considera que en algún momento tendrá que tomar decisiones fuertes. En esa lógica, sostiene que Alberto tomará las decisiones, pero las opiniones de Cristina tendrán un papel fundamental.

“Viene un tiempo de gracia en el que los poderes reales van a tener que aceptar que no son los dueños de la Argentina”, argumenta. Y remarca que Alberto sabe que las demandas retenidas de la sociedad van a aparecer fuertemente una vez que él llegue al gobierno.

“Habrá que hacer algún día una profunda reforma judicial y también replantear que una Constitución no es algo escrito de una vez y para siempre si no que cada generación tiene el derecho a poder reformarla”, lanza quien también afirma que “los que mejor han votado han sido los sectores más humildes”.

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En su biblioteca hay dos fotos con Néstor Kirchner. (Foto: Gabriel Lichtenstein)

-Le di un libro. Hace poco tuve una charla. Lo conozco desde hace unos años. Tuvo un gesto humano muy bueno en una situación particular.

-No lo había visto desde hace 9 años. Me lo encontré al final de un acto. Es un cuadro político, alguien que tiene formación y experiencia de gestión. Atravesó etapas muy complejas de la vida nacional. Reconstruyó una relación con Cristina y me consta.

-Yo le pregunté a Cristina por su relación con Alberto mucho antes de la decisión de que sea nominado como candidato a presidente. Y ella me dijo dos o tres cosas que me convencieron de que efectivamente ellos habían reconstruido una relación de amistad y política que tiene que ver con su propia historia personal. Los retrotrae a una experiencia decisiva que tiene a Néstor como corazón.

Alberto era un hombre de extremada confianza de los dos. Es el único que incluso durmió en la casa de ellos en la habitación de Máximo. Para Cristina, Alberto es una persona extremadamente inteligente, que es una cualidad que ella valora mucho.

Y a mí alguien que dice que en su formación está Bob Dylan, Walt Whitman y Spinetta me gusta y suma. Es una rara avis en el mundo de la política, donde en general -salvo en las nuevas generaciones- ha habido una distancia enorme en un tipo de política muy de abogados.

Alberto tiene una mirada progresista de la cultura, de la sociedad, en términos de derechos civiles, de estética. Su mirada del feminismo, la cuestión del aborto.

Me gustó que en los debates haya girado fuerte sobre el concepto de igualdad. Me encantó la foto con Brian. Es simbólicamente extraordinaria. Es una reivindicación del otro excluido y estigmatizado. Hizo hincapié que en el inicio de su gobierno va a estar ligado a impedir que exista el hambre.

-A lo largo de los 12 años de kirchnerismo hubo tensiones internas. El macrismo también las tiene. En política no existe la homogeneidad perfecta. Casi todo el peronismo está en el Frente. Alberto es alguien que tiene una capacidad de diálogo con actores que son contradictorios entre sí.

Puede dialogar con grandes empresarios y con movimientos sociales. Es una etapa en la que la figura de Alberto ha cobrado envergadura propia. Tuvo que construirse como candidato. El hecho de la decisión de Cristina y que ella lo acompañara implicó un giro extraordinario. A su vez, Alberto tenía que poner en juego su lugar.

Tenía que construir su propio discurso, hablarle a una sociedad a la que no le hablaba en términos fuertes desde hacía años. Tenía que mostrar su camino político. Lo hizo bien. La base crítica del voto en un 80% proviene del peronismo kirchnerista, de la figura de Cristina. Incluye una decisión global y una decisión personal.

En Cristina influye como punto clave su lugar de madre y su relación con Florencia. Incluye también una visión sobre lo que necesitaba la Argentina en esta etapa y lo que deja el macrismo, como también el tipo de articulaciones que hay que hacer.

-Creo que hay un tiempo de gracia en el que los poderes reales van a tener que aceptar que no son los dueños de la Argentina. Así como en los primeros años de Néstor los poderes reales tuvieron que retroceder y dejar gobernar y después volvieron con la intención de ser los dueños de la Argentina, me parece que Alberto tiene un primer período, que no será muy largo, meses, en el que va a tener que tomar decisiones muy fuertes.

Y yo le agregaría otro rasgo que es lo que está sucediendo en Chile. Es la caída de la niña bonita del neoliberalismo.

-Lo que está sucediendo en Chile es muy impactante, incluso para el futuro del Gobierno de Alberto. Y tiene mucho que ver para responder esa pregunta.

El pueblo argentino contuvo sus demandas, fue profundamente racional, a diferencia de otros actores sociales que en épocas de crisis han demostrado que son irracionales.

Los sectores más dañados por las políticas macristas pusieron sus expectativas en el cambio de gobierno y en ejercer su derecho al voto. Alberto sabe que esas demandas retenidas van a aparecer fuertemente una vez que él llegue al gobierno.

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Su reciente libro se llama "La Sociedad Invernadero", de Editorial Akal (Foto: Gabriel Lichtenstein)

- Alberto tiene una voz propia, tiene criterios propios y va a ejercer en un sistema presidencialista. Cristina, a su vez, siempre ha mostrado tener una enorme responsabilidad institucional. Estoy absolutamente convencido de que Cristina va a cumplir su función como vicepresidenta de la Nación y esta es la etapa en la que las decisiones estratégicas de gobierno las va a tomar Alberto Fernández.

-Así como Alberto dice que Cristina en algo cambió, yo creo que también Alberto cambió. No es posible que sea el mismo de la ruptura, del 2008, de los momentos de mayor tensión porque la Argentina también cambió. Las demandas cambiaron.

Lo que se tiene que hacer requiere otro tipo de acción. Una de las cualidades centrales del gobierno de Cristina fue haberle permitido a la democracia argentina no renunciar a su derecho soberano a determinar su propia política en el momento del gran chantaje de 2008.

Ese un momento bisagra. Independientemente si la 125 estuvo bien o mal formulada. Lo que funda en gran medida el gobierno de Cristina es plantear que la democracia es el resultado de una decisión soberana y deja de lado los intereses particulares para determinar el rumbo de un país.

-Este es un punto clave. Alberto lo tiene totalmente claro. No es ningún ingenuo. Sabe lo que son los poderes y lo que han sido los poderes económicos y mediáticos en la historia de la Argentina.

Sabe lo que es también el poder judicial cuando se pone al servicio de determinados intereses. Y al mismo tiempo Alberto lo ha dicho, y es parte de su modo de pensar la política.

-Es un hombre que se mueve mejor en los equilibrios, la moderación. Lo que pasa es que muchas veces la propia realidad es lo que va determinando hasta donde podés ser moderado y hasta donde podés ejercer una decisión fuerte. Tarde o temprano, la Argentina se enfrenta a dos o tres problemas clave.

Una es la restricción externa, la falta de dólares. Ahí hay todo un debate sobre dónde se consiguen los dólares para reconstruir el sistema industrial, el salario, el consumo. Es una cuestión vieja en la Argentina.

Otro punto es la puja distributiva. Los que más han perdido a lo largo de estos 4 años han sido los trabajadores asalariados formales y ni hablar los informales.

Tiene que haber un camino de recuperación salarial. Esto en algún momento va a volver a plantear la disputa. Que también la tuvo que sufrir Néstor cuando Alberto era jefe de Gabinete.

Cuando los grandes grupos económicos dijeron "hasta acá llegamos". Está muy bien, "pero ahora nosotros queremos volver a los que es el ADN del capitalismo" que es la tasa de rentabilidad.

Eso va a implicar conflicto. La Argentina es un país, por suerte, con una gran tasa de sindicalización. Ahí va a tener una gran disputa. Alberto no va a ir, ya lo dijo, no va a ir por la reforma previsional y la laboral.

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"Alberto sabe perfectamente quién es Cristina", dice Forster. (Foto: Gabriel Lichtenstein)

- Las decisiones las va a tomar Alberto. Obviamente que Alberto sabe que él responde a una base social. En la Argentina se ha construido una trama identitario-político-cultural muy impactante que permite descifrar el enigma Cristina.

Alberto sabe perfectamente quién es Cristina. Sabe de su caudal político afectivo que reúne Cristina y lo ha dicho con absoluta sinceridad.

Así como Cristina respeta la inteligencia de Alberto, Alberto respeta profundamente la inteligencia política de Cristina.

Por lo tanto, lo que se va a plantear es una relación en la que el que va a gobernar y tomar las grandes decisiones va a ser Alberto, pero sin ninguna duda la mirada y la opinión de Cristina van a ser significativas. Y la alianza que hace este gobierno también. Porque hay otros actores que también tendrán que decir lo suyo y veremos cómo se desarrolla.

-En un principio, Alberto va a ir por la consolidación de una unidad que le dé las espaldas suficientes para lidiar con la enorme dificultad con la que se va a encontrar cuando asuma. En todas las esferas de la vida del país.

-Creo que imaginamos en un momento que la economía se resolvía solamente con los grandes jugadores, que la negociación era entre el Estado y las grandes corporaciones económicas.

Y se tardó mucho en imaginar zonas intermedias, economía social, desarrollo de otro tipo de economía no tan ligada a la lógica de la negociación con la cadena de supermercados. Y no abrir otro tipo de experiencias de producción, de distribución y de acceso por parte de los consumidores a los productos.

Creo que se demoró y se tomó la decisión en un momento difícil que fue la recuperación de la potestad estatal sobre los hidrocarburos. También se demoró en una política de transporte, especialmente del sistema ferroviario.

No se atendió suficientemente la cuestión de lo ambiental. Hay que escuchar mucho a los ambientalistas.

Hay una deuda o una incomprensión o un momento histórico en el que lo fundamental es cómo crecemos, como expandimos la economía y generamos mercados y consumo. Ahí hay una trampa.

A la que se va a enfrentar tarde o temprano todo gobierno democrático popular que es no poder salir de la trampa del ciudadano consumidor. Alguien que no piensa solidariamente la sociedad, que piensa el mundo desde su propio ombligo, tiene una lógica autorreferencial y egoísta. El neoliberalismo ha sido una máquina de des-socializar a la sociedad.

Alberto hizo mucho hincapié en la educación pública, en la salud pública, en la inversión en ciencia y tecnología, en la vivienda. Todo eso requiere de política. Y tarde o temprano va a ser discutida por otros que no creen en eso.

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Forster piensa que hay que hacer una reforma judicial. (Foto: Gabriel Lichtenstein)

-Los Espert son la expresión "capussotiana" del neoliberalismo. El problema no son los Espert sino aquellos que construyen sentido común y que debilitan la idea de lo público y lo común, la idea del rol del Estado y de la distribución.

La Argentina ha establecido que hay derecho a tener derechos. El peor de los sindicatos mal administrados es infinitamente mejor que la inexistencia de sindicatos.

-Alberto en ese sentido es un tipo que ya lo ha mostrado. Hay que tener estómago para ir a una cantidad de programas que son una especie de intento de fusilamiento mediático. Y sin embargo ha ido.

-Porque me parece que cambiaron los tiempos y el papel de los medios de comunicación de concentrados de la Argentina fue un papel extraordinariamente decisivo y clave a la hora de intentar de destruir y cortar en pedacitos la experiencia democrática popular.

Desde el 11 de marzo de 2008 hasta hoy las 24 horas del día los grandes medios de comunicación han hecho de Cristina, de su familia, del kirchnerismo objeto de lapidación. Si el neoliberalismo fuera solo un dispositivo económico de coerción sería muy sencillo. Es un dispositivo muy complejo.

-La discusión sobre la corrupción es muy delicada. Muy difícil de llevar adelante sobre todo por la maquinaria de los medios de comunicación: los buenos, los malos y los del medio.

Tiende a la simplificación, al zócalo, a reducir una cuestión compleja a blanco o negro. Implica la discusión sobre qué es la corrupción. Vaciar a un país, fugar casi la misma cantidad de dólares que entraron como préstamo no es definido como corrupción.

Hacer negocios de los dos lados del mostrador o privilegiar proyectos económicos que beneficien exclusivamente a un sector minoritario o legislar para que una sociedad libere de tal manera sus controles que termine beneficiando a 3 o 4 grupos económicos. Eso el sentido común no lo define como corrupción. O la desposesión sistemática de la riqueza de un país por otros países.

Si la corrupción se define solo por un funcionario corrupto estamos en problemas. Por supuesto que hubo. En el gobierno de Néstor, en el de Cristina y en el de Macri, en el gobierno de los honestos radicales que han hecho negocios enormes con su gran trinchera que fue la Universidad. El financiamiento de la política es gigantesco.

En la Argentina habrá que hacer algún día una profunda reforma judicial y también replantear que una constitución no es algo escrito de una vez y para siempre si no que cada generación tiene el derecho a poder reformarla.

Ni el más optimista hubiera imaginado casi un 10 por ciento de diferencia y ganar en primera vuelta. Una parte importante de la sociedad fue sintiendo la dureza de las políticas que desencadenó el macrismo.

El daño corta transversalmente a la sociedad. Los que mejor han votado han sido los sectores más humildes. El voto del Frente de Todos, que es un voto transversal, tiene un componente clave. Cuando uno ve el voto del macrismo queda claro que es el voto de las grandes ciudades, de las provincias más ricas, una especie de franja que corta al medio la zona núcleo de la Argentina.

Las sociedades hace tiempo que están divididas y en conflicto. Sociedades desiguales no pueden sino ofrecer núcleos de discrepancia o de disputa como los que ha ofrecido la sociedad argentina.

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