“Coincido en que el tema no pasa por quedarse en ver de dónde se roban votos”, dice Vilca. Y acepta que “muchos ya están pensando en el 2023”. Está a punto de sorprender con una definición sobre algo que se le viene reprochando a la izquierda desde hace más de un siglo. Subrayen lo que va a decir sobre quién estaría promoviendo un eventual estallido:
“El Gobierno va a llegar bien al año que viene sólo si logra controlar la inflación. Juntos por el Cambio está más entretenido en quién lidera, quién es más halcón o más paloma o más opositor o no. Para nosotros, el tema es cómo resolver la pobreza. Vos los ves a Milei y Espert, que, para ellos, el tema es que estalle todo. Nosotros no vemos que la cosa sea cuanto peor, mejor. Ya salimos de esa. Las salidas tienen que implicar medidas concretas. Nosotros apostamos a un cambio radical de la situación. Acá, con Macri o con Alberto, siguieron gobernando los mismos, los grandes grupos empresarios y el FMI. Si se toman medidas duras con unos y se rompe con los otros, creemos que hay una salida. Milei y Espert son irresponsables, dicen muchas barbaridades que a veces ni tiene mucho sentido discutirlas. El tema es si te resignás a lo que hay o puede haber un cambio. Y que sea profundo”.
Serán irresponsables, le digo, pero ellos mismos podrían suscribir, así, en general, que no hay que resignarse y se necesita un cambio profundo. Tanto que, en sectores populares y juveniles, derecha, izquierda y referentes más “populistas” del kirchnerismo y el PRO o los radicales compiten por ese mismo público. Para Vilca, el fenómeno Milei es básicamente urbano:
“Sí, se da sobre todo en las grandes ciudades. En la Capital Federal u otras, rara vez en Córdoba o Rosario, pero más en general no existen… En Jujuy me ha tocado ver, en Salta también, que estos sectores de ultra derecha que se llaman a sí mismos libertarios, prácticamente no han avanzado, porque, en el interior, ese lenguaje reaccionario, discriminador, de pérdida de derechos ya lo utilizan los partidos tradicionales, como la UCR. Gerardo Morales o Gildo Insfrán u otros representantes de ese PJ, que es mucho más feudal en el interior, no dejan mucho espacio para estos sectores nuevos. Ese lenguaje y esa política ya lo llevan a cabo los viejos partidos”.
Me quedo con la sorpesa de una izquierda que señala con el dedo a quienes buscan que “estalle todo”. Es una novedad.