Pero los cruces entre propios no terminaron ahí. La propia vicegobernadora Florencia López, que está a cargo de la Legislatura, se mostró sorprendida de que durante el debate se censurara a los legisladores de la oposición y de que, además, el oficialismo evitara resolver el pedido de sanción de un diputado de la UCR, cuando el reglamento establece que esa clase de expedientes debe votarse en el momento.
López, también de buena relación con el kirchnerismo y la Rosada, reconoció que durante la sesión “no se respetaron las instituciones”. “Tengo una preocupación absoluta por la forma en que se trataron los temas; se muteaba a los diputados, había faltas de respeto y una violación del reglamento en todos sus términos”, admitió la segunda de Quintela en declaraciones a Radio Fénix.
"El gobernador no me comentó de esta intencionalidad de avanzar en contra del reglamento”, dijo López, pero aclaró: “No lo responsabilizo a él, acá cada uno tiene que hacerse cargo" . ¿Quién, entonces?
La vicegobernadora se quejó de que el pedido de sanción contra el diputado radical Gustavo Galván, acusado de agredir a una policía durante una marcha anticuarentena, se pasara a comisión con la intención de mantener la situación del legislador en una suerte de limbo.
“El reglamento no dice eso, sino que tiene que tratarse en el momento con el voto de los dos tercios", apuntó López, que dijo haber sido apartada de la conducción de la sesión por la vicepresidenta primera de la cámara, Teresita Madera -alineada con Quintela-, y llegó incluso a reconocer que ella, como vicegobernadora, "también" está alcanzada por la censura.
Quintela, por su parte, evitó hacer mención al escándalo. Consultado este viernes por medios locales durante una recorrida en la localidad de Ñoqueve, dijo por toda respuesta: “No tengo opinión. Mi único enemigo es el virus”.