La "Lavagna critique" de ayer remite a la emisión de deuda en dólares que anunciara en junio la Secretaría de Finanzas, a cargo de Diego Bastourre, para el 7 de agosto, 25 de septiembre y 27 de noviembre por un total de u$s 1.500 millones. Ese anuncio se dio para que tenedores extranjeros de deuda en pesos, como el fondo californiano PIMCO y Templeton, tuvieran salida sin afectar las cotizaciones en el dólar "contado con liqui". Hacia ellos se dirige la frase de Lavagna de "favorecer a unos pocos que participaron de la especulación financiera".
El problema, en paralelo, es que esa licitación del 7 de agosto se había fijado a mediados de junio, cuando la dupla Guzmán-Bastourre imaginaba que el acuerdo con los bonistas iba a estar cerrado ya, lo que claramente no sucedió.
El martes pasado se presentó el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Allí, este funcionario confesó también la futura emisión de deuda en dólares. "Hay actores no cooperativos y en este contexto se cree que una salida podría generar tensiones en el mercado de divisas, ya que Argentina no tiene dólares hoy, pero puede ofrecerlos en el futuro. Lo que estamos haciendo no es un canje de deuda, sino que los que tienen deuda en pesos pueden suscribir títulos en dólares, para que se pueda gestionar la salida de estos actores no cooperativos”, dijo Rigo.
El problema a futuro, que pareciera no ser contemplado por Guzmán, Bastourre ni Rigo, es que gran parte del mercado apuesta a una fuerte suba del dólar para el último trimestre del año producto de la actual super emisión de pesos. Por lo tanto, ese lanzamiento de deuda en dólares puede ser muy costosa de afrontar a futuro. Y más curioso es que se emita deuda en dólares cuando aún se está en default en la deuda en esa moneda bajo legislación internacional y cuando aún no se reestructuraron los bonos en dólares bajo legislación argentina.