-Ya es un éxito. Es una reflexión precumbre. Pero creo que después de un año por como venimos llevando a cabo la presidencia, fue un éxito. Primero porque para la Argentina fue un hecho histórico. El principal de la historia institucional internacional del país. Que los líderes más importantes del mundo vengan a la reunión que va a presidir el Presidente Macri y estar en la centralidad de la discusión de los temas más importantes globales del mundo ya es un éxito para la Argentina. El protagonismo y el liderazgo de argentina durante el año es un éxito para la Argentina.
Además todos los temas bilaterales que ocurren en los márgenes del G20 y han ocurrido a lo largo del año y especialmente en la cumbre. Va a haber muchos anuncios de inversiones esta semana en que hemos trabajado durante el año.
Tercero es un éxito de la presidencia argentina, que durante el año logramos mantener al G20 unido y el diálogo abierto entre los países y eso no pasó en otros foros.
-Vimos durante el año en distintas instancias, distintas señales en otros foros donde no se pudo mantener un diálogo constructivo entre las partes. Y nosotros en los dos canales hemos logrado tener un documento de consenso en todas las reuniones ministeriales y acercar posiciones y que todos los países vengan al más alto nivel a la Argentina. Ahora estamos trabajando en base a esos consensos para el final. Vimos varios indicios de que en otros foros este diálogo que nosotros mantuvimos no se pudo mantener. Estamos trabajando en base a eso para una cumbre exitosa.
-Yo creo que no es así. Logramos muchas cosas que se ven reflejadas en estos documentos que fuimos sacando durante el año. Por ejemplo, los avances en las prioridades de Argentina. Eso ya está acordado. En otras áreas como trabajo, educación… hubo avances tangibles. Ahora es la culminación de este proceso. Tenemos una base de la que podemos sentirnos orgullosos.
- En Argentina es muy fácil entender cómo las crisis financieras afectan la vida cotidiana, la tuya, de tu familia y de todos nosotros. El G20 tuvo un rol fundamental hace 10 años en frenar esa crisis (Nota del autor: se refiere a la crisis de las hipotecas de 2008) y en que en estos últimos años no haya habido una crisis a nivel mundial como la que hubo entonces. Y por ejemplo, en estas vulnerabilidades financieras que afectan mucho a la Argentina, no se llegó a una crisis de escala global que hubiera tenido un impacto mucho peor. El G20 trata de generar un crecimiento más sostenido, más robusto y un sistema financiero más estable y fuerte. Sin muchas resoluciones que el G20 empujó estos años, el verdulero se hubiera visto más afectado.
-Trata de sentar las
bases para evitar que los efectos de una crisis se propaguen más en los temas
donde se requiere coordinación global .
-Las regulaciones financieras que es el corazón del canal de finanzas del G20. Hoy el sistema financiero es más fuerte de lo que era. Incluso en la Argentina con estos temas de esta crisis que vemos, no vemos una salida de depósitos o bancos que se caen. Esto pasa a nivel global también. Entonces esto es una historia de éxito.
-Por ejemplo. También digo que el G20 mantiene a los países, y en este caso con la Argentina especialmente en el centro, con muchos lazos y canales de comunicación que fueron fundamentales para que esta crisis que estamos pasando sea posible de afrontar con un apoyo internacional nunca visto en los últimos años para nuestro país. La presidencia argentina del G20 también tiene mucho que ver con eso. Con mantener relaciones con otros países e instituciones que en momentos de estrés y en este momento de la Argentina nos están ayudando muchísimo. Por otro lado, lo vamos a ver, y va a impactar en el empleo, las inversiones. Hubo un montón de atención en la Argentina a nivel de la economía y hay actores clave que van a venir y van a ayudar, aunque esa ayuda va a tardar en materializarse.
-Esta semana vamos a
ver a todos los líderes más importantes del mundo con compromisos a nivel
global y bilateral para la Argentina. Y vamos a ver mucho movimiento del sector
privado. No es solo el líder que viene con compromisos sino que hay mucho
movimiento alrededor de esas comitivas.
-No hay un país difícil. Hay una agenda amplia y en cada tema cada país tiene sus sensibilidades. Según el tema hay países que tienen temas más complicados.
-Según el tema son más duros o más blandos. Lo que yo trato de hacer es donde se puede, por el consenso general, conceder lo máximo posible para después tratar de cobrarla cuando se complica (risas). Por ahora funcionó. Aprendí durante el año que no te lo podés tomar personal. Cada vez que uno empieza una discusión, al principio te sentís más vulnerable… pero a lo largo del año vas sentando una reputación. De hecho ahora muchos de ellos son mis amigos. Tenés que hablar con todos por igual y todos se sienten escuchados. No hay uno duro, sino posiciones difíciles en temas difíciles…
-La agenda mediática se ve teñida por la coyuntura internacional y local. Parte de esa coyuntura forma parte del G20 pero no hay que olvidarse de todos los logros que tenemos en la agenda del G20 que también fueron tratados acá. Nosotros en el canal finanzas planteamos en diciembre que queríamos enfocarnos en los riesgos de la economía global. ¿Qué riesgos veíamos? Tensiones comerciales, riesgos financieros si Estados Unidos subía las tasas, riesgos geopolíticos… no pensábamos que todos se iban a materializar tan rápido. Entonces tuvimos qué pensar cómo mitigarlos y cómo el G20 puede responder efectivamente a ellos. Esa agenda estuvo presente y cuidamos que se avance en lo que nos habíamos propuesto y adaptándonos a los nuevos acontecimientos.
-El diálogo. Mantenerlo abierto y constructivo, hablando con todos. Hicimos mucho esfuerzo en que todos los países fueran igual de importantes y que todas las voces se sintieran escuchadas. Y eso los países lo destacan. Eso requiere que estemos despiertos casi las 24 horas para poder atender en todos los husos horarios y creo que ayudó a los consensos que conseguimos hasta el momento. Segundo aportamos la visión de país emergente, porque Argentina asumió la responsabilidad de representar a estos países que no siempre estamos tan representados. Llevar la voz de los emergentes con nuestras prioridades como el futuro del trabajo o cómo aumentar la inversión en infraestructura o el futuro alimentario sostenible, fue un aporte que ayudó al balance.
-Argentina es un país relativamente pequeño y de relativamente bajos ingresos para lo que son los países del G20 y relativamente poco integrado al mundo si vos mirás las exportaciones y que está en un proceso de buscar su mejor lugar en el mundo. Entonces la presidencia del G20 fue una oportunidad para repensar el proceso de inserción internacional en el mundo y poder posicionarnos mejor, reconstruyendo muchas de las relaciones bilaterales. Este fue un proceso que inició el presidente Macri. A pesar de ser un país pequeño logramos muchos consensos y hacer este papel de mediador justo que tuvimos que ganarnos para mostrarnos como un equipo sólido y confiable.