"Pero él nunca me habló: ni en los 400 kilómetros del aeropuerto hasta la casa, ni en la semana que me quedé. Nunca me habló”, remarcó Adriana.
Y luego explicó por qué se había enojado con ella: “Cuando se fue de Buenos Aires, me dio una caja con fotos para sus admiradoras. Él estaba buenísimo, no abría la boca, pero estaba buenísimo.
"Yo repartí las fotos a todas sus admiradoras, y había una carta abierta... y yo la leí. Juro por Dios que estaba abierta. Pero él se molestó porque dijo que yo había invadido su privacidad”, cerró Salgueiro.
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-Adriana Salgueiro-