El legado paternal era más fuerte y con razón. Apenas desembarcó en Buenos Aires a sus cuatro años, él (separado de su madre) convertía las salidas de fin de semana en paseos obligados por el teatro San Martín. De esta manera, Politti absorbió esa “profesión de adultos, jugando”. En la preadolescencia, contó que la vida se le oscureció.La vida no siempre le ha sonreído, pero Andrea jura que supo revertir el dolor, dejarlo al margen y transmitir su costado más feliz.No te pierdas los videos que acompañan esta nota con la historia de vida de .